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Publicado por DNA el 27/02/2014
Una batalla en gestación
Los movimientos vecinales preparan una nueva respuesta, diez años después, contra un IBI sobredimensionado.
Txus Díez, Alex Larretxi - Jueves, 27 de Febrero de 2014
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Gasteiz - La crisis económica ha hecho mella de forma singular en el ámbito de la vivienda. Muchos vitorianos han sido desahuciados, otros se ven incapaces de vender o alquilar sus casas para acabar con la losa de la hipoteca o iniciar un estilo de vida más austero, y quienes no tienen excesivos problemas de dinero pero tampoco van holgados dedican la mayor parte de sus ingresos a pagar el piso. Mientras tanto, el impuesto que grava la posesión de una vivienda, el IBI, se sigue calculando según los parámetros de la burbuja inmobiliaria, cuando la gente -y las empresas, y las administraciones- compraban el ladrillo a precio de oro en la seguridad de que podrían revender con suculentas ganancias en cualquier momento.

Ahora las cosas han cambiado y en Vitoria se prepara una batalla para que ese fleco de la especulación inmobiliaria avalado por las instituciones año tras año se desvanezca y la tasa se ajuste a los tiempos que corren. La bola de nieve ha echado a rodar. Despacio todavía, con pesadez, pero sin parar.

Asambleas
La bola la han empujado ladera abajo una docena de asociaciones de vecinos de Gasteiz que paso a paso van preparando un escenario de presión social que termine por obligar a los políticos a diseñar un impuesto más justo. La iniciativa comenzó mediante la organización de asambleas vecinales donde se informaba sobre la situación actual y se planteaban las medidas administrativas a las que tienen derecho a acogerse los ciudadanos para rebelarse, dentro de parámetros legales y burocráticos, frente al desproporcionado Impuesto de Bienes Inmuebles.

De esa actividad surgieron un millar de alegaciones contra el IBI de Gasteiz (todas rechazadas por el Pleno municipal), y 11.000 recursos de reposición que representan a alrededor de 45.000 personas en una ciudad de 250.000 habitantes. Masa crítica para repetir las movilizaciones de 2005, por tanto, hay.

“Nosotros ya sabemos que esto tiene sus plazos”, señala al respecto Guillermo Perea, representante de Zazpigarren Alaba y uno de los líderes vecinales que el lunes de la pasada semana sostenían la pancarta de la primera concentración contra el IBI junto con unos pocos ciudadanos. Lo que se pide ahora, casi diez años después de la primera gran protesta ciudadana contra este impuesto, es que se rebaje un 10% en Gasteiz este mismo año, pero también que se revisen los valores catastrales, la base sobre la que se calcula el gravamen, a partir de 2015.

Paso a paso
La concentración ante el Ayuntamiento fue un primer paso. El segundo, acudir el pasado viernes a las Juntas Generales para solicitar que se revisen los valores catastrales en Vitoria. Y a partir de ahí, vuelta a los barrios. La plataforma va a organizar nuevas asambleas abiertas a todos los vecinos que, asegura Perea, estarán bien nutridas de público. “No tenemos duda de que la gente va a estar ahí, es un tema que siempre ha sido un elemento de conciencia en Gasteiz”, señala el portavoz de Zazpigarren Alaba.

De forma paralela, la plataforma se ha reunido con sindicatos y otros grupos sociales -Kaleratzeak Stop, por ejemplo, ya mantiene contacto con estas asociaciones vecinales-, de tal forma que poco a poco todas las fuerzas dispersas se concentren en un único esfuerzo. Al fin y al cabo, el del IBI es un asunto que afecta a casi toda la ciudad, ya que la inmensa mayoría de la población habita viviendas en propiedad. “Es un proceso de ir a más, y yo sé que va a ser así, es una planificación que va en ascenso”, señala Perea, quien explica que los esfuerzos realizados ya van dando sus frutos. Por ejemplo, desde el 31 de enero, cuando finalizó el plazo para alegar contra el impuesto, “la gente está viniendo a las asociaciones quejándose de que no han podido hacerla, pero les decimos que tranquilos, que seguramente podrán hacerlo”, explica el miembro de la plataforma, que ahora baraja concentrarse ante la Diputación como ya lo ha hecho ante el Ayuntamiento.

En todo caso, el clamor social contra un impuesto desproporcionado para los tiempos que corren ya ha tenido sus frutos, antes incluso de que nadie salga a la calle a protestar. Conocedor del malestar generalizado entre la población, el diputado general, Javier De Andrés, anunció el pasado 31 de enero que cualquier ayuntamiento que así lo desee podrá solicitar a la institución foral la revisión de su catastro.

Nada más conocerse la noticia, el alcalde de Vitoria, Javier Maroto, pidió a la Diputación que recalcule el valor de sus viviendas, pero lo hizo a través de las redes sociales. En la concentración del pasado lunes 17 ante el Ayuntamiento, Perea recordó que los alcaldes “hablan mediante decretos” y le pidió que realizara una petición formal, cosa que Maroto hizo ese mismo día.

Lo conseguido hasta ahora, en todo caso, no se refleja en el recibo que llega a cada domicilio de la ciudad, y por ello la actividad de la plataforma va a ir en aumento, más allá incluso de las próximas elecciones europeas. “Tenemos mucho que ganar en este tema y nada que perder”, resume Perea.

Hoy la plataforma ofrecerá una rueda de prensa para avanzar los próximos movimientos que emprenderán los vecinos de Vitoria para que los impuestos de Vitoria se ajusten a la cruda realidad.

Tipo impositivo
En 2014 el tipo impositivo que se cobra a los vitorianos es el del 0,222%, al menos para la mayoría de las viviendas de la capital alavesa.

Base imponible
Aquí se encuentra el quid de la cuestión. El 0,222% se calcula sobre el valor catastral de la vivienda, que no se ha actualizado desde 2004, cuando los precios en Gasteiz estaban sometidos a los desajustes de la burbuja inmobiliaria.

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