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Vitoria creará un ‘islote’ de vida tranquila en su corazón urbano. Será la primera supermanzana, una denominación que utilizan los expertos para definir una zona de tráfico restringido. Dentro de estos límites no habrá ni un solo vehículo de paso. Únicamente accederán el transporte público, los coches de los vecinos, los de carga y descarga y los de emergencias. Salvo estos últimos, todos deberán circular a un máximo de 20 kilómetros por hora.
El Ayuntamiento trazó ayer las líneas maestras de este nuevo ‘oasis’ peatonal, una experiencia piloto que carece de fecha de inicio porque primero deberá ser analizada a conciencia por los grupos municipales.
De momento, el dibujo inicial de la primera supermanzana planteado por el Gabinete Lazcoz incluye el Casco Viejo y parte de Lovaina, El Ensanche y Coronación. Dentro de este salón de estar de 86 hectáreas viven 21.613 habitantes.
Las principales calles que conformarán los límites de esta ‘isla’ serán Francia, Paz, Ortiz de Zárate, Florida, Ramón y Cajal, Luis Heinz, Ramiro de Maeztu, Domingo Beltrán, Coronación y San Ignacio. Por ellas seguirá pasando el tráfico, dado que en estos momentos están congestionadas y los técnicos temen las consecuencias de limitar la circulación. Pero de ahí hacia adentro, en dirección al Casco Viejo, mandarán los peatones y los ciclistas.
El próximo objetivo del Plan de Movilidad parte con cierta ventaja, ya que las consecuencias de crear esta primera supermanzana han sido medidas durante meses. En realidad, si muchos vitorianos se pararan a pensar descubrirían que Vitoria ya tiene algo muy parecido a una supermanzana en el eje formado por Prado-Virgen Blanca-Mateo Moraza o en el de Independencia-General Álava.manzana1.gif
El ‘padre’ del Plan de Movilidad Sostenible, Salvador Rueda, confirma esta reflexión con una amplia sonrisa. «Está claro. La zona elegida para crear la primera supermanzana ya tiene un tráfico pacificado y no dará excesivos problemas. ¿La razón? Pues que el Ayuntamiento ya ha dado varios pasos previos para limitar la circulación y mucha gente ya se ha acostumbrado. Por eso será un éxito», augura el director del Aula de Ecología Urbana de Barcelona, que aprovecha para tranquilizar a los ciudadanos. «Que nadie se asuste, esto es un sistema flexible. Si una persona debe entrar por lo que sea, entrará. Lo que buscamos es que los conductores no estén dando vueltas en busca de un aparcamiento».
Déficit de 4.000 plazas
De hecho, los estacionamientos en superficie se reducirán. El documento que explica el funcionamiento del plan plantea «eliminar las plazas de aparcamiento necesarias y crear un diseño que permita dar carácter y diferenciación a esas calles». Por ejemplo, se propone impulsar «un tratamiento especial de arbolado» en varias zonas, entre ellas el cruce de San Antonio con San Prudencio. El espacio que se gane al coche será aprovechado para ampliar aceras o habilitar carriles bici.
Como alternativa, el proyecto de la supermanzana central alude a la necesidad de crear varios parkings subterráneos para hacer frente a un déficit de estacionamiento «de 4.086 plazas».

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