El alcalde suele proclamar su deseo de construir Vitoria de la mano de sus vecinos, pero hay quienes consideran que la participación ciudadana se queda atrapada en el discurso. Su argumento más clamoroso, el proyecto de estación intermodal planteado en el pulmón más grande de Gasteiz, que sigue adelante a pesar de que sólo cuenta con los votos a favor del equipo de gobierno socialista y el PNV. Por eso, ayer, alrededor de trescientas personas salieron a la calle para hacer notar su disconformidad con la actitud de la mayoría simple del Ayuntamiento y para demostrar que, ante ciertas decisiones, pueden crearse extraños compañeros de pancarta.

