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Los votantes apoyan de forma masiva la ‘Opción C’, es decir, dejar la vía tal y como está. El 80% de los barceloneses que participaron en la consulta ciudadana convocada por el Ayuntamiento sobre el futuro de la avenida Diagonal votaron por la llamada opción “C”, que rechaza la reforma de esta avenida propuesta por el gobierno municipal.

Según informaron en rueda de prensa un portavoz municipal, 20.447 votantes (el 11,88%) eligieron la opción “A”, que defiende la propuesta del gobierno municipal de transformar la Diagonal en bulevar, mientras que 14.260, (el 8,28%) escogieron la “B”, que plantea convertirla en rambla, y 137.540, un 79,84%, optaron por la “C”, que rechaza ambas alternativas.

En la consulta sobre el futuro de la Diagonal, convocada por el Ayuntamiento entre el pasado lunes y este domingo, votaron 172.161 personas, apenas el 12,17% del censo electoral, integrado por 1,4 millones de personas.

Estaban llamados a participar en la consulta todos los barceloneses mayores de 16 años que figuraran empadronados en Barcelona a 31 de diciembre de 2009, lo que incluía a los extranjeros residentes en la capital catalana.

El equipo de gobierno del consistorio, integrado por PSC e ICV, apostaba por la reforma de la Diagonal, mientras que la oposición animaba a los ciudadanos a votar “C” al rechazar la transformación de la emblemática avenida barcelonesa.

¿Inoportuna convocatoria a referéndum sobre LA DIAGONAL en Barcelona?.
17 de mayo de 2010
Sánchez-Camacho pide que Hereu asuma “su fracaso” y presente la dimisión
Le ha recriminado que haya hecho “pagar” el resultado del referéndum al primer teniente de alcalde, Carles Martí
Barcelona. (EFE).- La presidenta del PPC, Alicia Sánchez-Camacho, ha exigido hoy al alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, que “asuma sus errores y sus fracasos” respecto a la consulta sobre la reforma de la Diagonal celebrada la semana pasada y abandone su cargo.
En rueda de prensa, Camacho ha juzgado que el referéndum, en el que el 79% de los participantes rechazaron los planes de reforma de la avenida propuestos por el Ayuntamiento de Barcelona, “es por sí mismo una moción de confianza” al alcalde.
La dirigente popular ha recriminado a Hereu que haya hecho “pagar” el resultado del referéndum al primer teniente de alcalde, Carles Martí, que ayer fue cesado de sus responsabilidades, y le ha exhortado a asumir su “grave error”.

Durante la última semana, 1.414.783 personas empadronadas en Barcelona y mayores de 16 años estaban llamadas a votar en la consulta electrónica sobre la futura reforma de la Diagonal, de las cuales un total de 172.161 -el 12,17% del censo electoral- ejercieron su derecho.

Sánchez-Camacho ha considerado que la ciudadanía “ha dado la espalda al alcalde que ha impulsado la reforma” y ha lamentado que “en un momento de crisis económica se haya organizado un referéndum que cuesta más de 3 millones de euros”. “Ha sido un acto irresponsable de Hereu y del PSC.Justo cuando se está pidiendo sacrificios a los funcionarios y a los pensionistas han decidido malgastar de esta forma nuestros impuestos”, ha sentenciado la presidenta del PPC.

La dirigente popular ha afirmado que Hereu “es un ejemplo más de los políticos socialistas acabados” y ha añadido que el alcalde de Barcelona “saca sorpresas de la chistera como las olimpiadas de invierno y el referéndum pero no lucha con eficiencia contra la delincuencia y el incivismo”.

Camacho ha señalado que tanto Hereu como el presidente catalán, José Montilla, y el español, José Luis Rodríguez Zapatero, son “políticos caducados que han agotado su mandato y forman parte del inicio del fin de los gobiernos socialistas”.

En ese sentido, Camacho ha advertido de que un cambio político no debería pasar por “dejar atrás unos gobiernos socialistas incompetentes e inútiles para dar paso a gobiernos convergentes abocados a planteamientos independentistas”.

Quien mucho abarca
amanece más temprano
Hugo Martínez Abarca
Un referéndum no es para ganarlo
17 May 2010 – 7:59
Un gobierno convoca un referéndum para conocer la opinión de su ciudadanía y ejecutarla, no para que la ciudadanía ratifique la opinión del gobierno como corderitos siguiendo a su pastor. Gobernantes como Jordi Hereu son los que devalúan el instrumento democrático que supone el referéndum. Ha destituido a su teniente de alcalde porque la ciudadanía a la que le ha interesado el referéndum (un 12%, que no está mal siendo un tema urbanístico que no nace de debates ciudadanos sino de una propuesta cerrada de la élite política) ha optado mayoritariamente por no tocar la Diagonal. La oposición, CiU y PP, piden más sangre: la dimisión de Hereu por haber perdido el referéndum.
Hereu (y la oposición) deberían felicitarse: si hubieran hecho lo de siempre (hacer la obra independientemente del deseo de la ciudadanía) se habrían gastado una pasta en contra del deseo de los dueños de la pasta (la ciudadanía). Puede que los votantes se hayan equivocado pero son quienes tienen legitimidad para equivocarse. El Ayuntamiento se ahorra un dinero y no sólo no va a molestar por ello a su ciudadanía, sino que ahorra obedeciéndola.
Pero lejos de felicitarse por haber dispuesto el instrumento para que la ciudadanía impida que el gobierno municipal gaste su dinero en algo que no les merece la pena (debería presumir por haber sido prudente y demócrata), ha dado una rueda de prensa anunciando que el referéndum ha sido un fracaso y que su responsable deja la tenencia de alcaldía.
Soy un firme defensor del referéndum, pero no como instrumento de fortalecimiento de las élites políticas, sino como método de control popular del gobierno (democracia, vaya) para que esas élites políticas sean cada vez más ejecutantes de la voluntad popular. El referéndum no es el único instrumento de una democracia menos representativa y más directa (más democrática). También existen mecanismos de participación vinculantes, que son los que deberían haber llevado a otras opciones A y B que habrían interesado más a la gente de Barcelona.
Pero Hereu no quería un pueblo más fuerte, sino que el pueblo respaldase más a su gobierno: quería un gobierno más fuerte. Y además le parece lo natural y por eso destituyó a su teniente de alcalde nada más dar a conocer el resultado del referéndum. Como cuando Felipe González amenazó con dimitir si la ciudadanía española se negaba a formar parte de la OTAN. O como cuando se pone en marcha un referéndum sobre la Constitución Europea y se niega el debate en igualdad y se pone en marcha una campaña pública a favor del sí: no se hizo para que la ciudadanía decidiera, sino para que la ciudadanía se resignara a respaldar un proyecto que se hacía al margen de ella.
Un instrumento legítimo y democratizador puede convertirse en un instrumento autoritario si sólo se usa para fortalecer al poder. Aún así, aunque esa sea la voluntad, Hereu merece esa respuesta: no ha puesto en marcha una mayor democracia, pero al menos su intento cosmético le ha salido por la culata. Hacerse el demócrata tiene el riesgo de que a veces una parte del demos hace como que te toma en serio.

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