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Bilboko Konpartsak, Donostiako Piratak, Gora Iruñea y la Comisión de Txosnas de Gasteiz presentaron ayer en Bilbo la ponencia base que se discutirá en el primer Congreso del movimiento festivo de Euskal Herria. En ella abogan por crear una red de comisiones.

A dos semanas de que los cines Capitol, en Bilbo, acojan el primer congreso de las diferentes comisiones de fiestas y txosnas de Euskal Herria, sus promotores comparecieron en El Arenal para animar a la ciudadanía a que respalde la campaña de adhesiones al manifiesto en favor de unas fiestas populares y participativas, y a los diferentes agentes implicados en la organización de las mismas para que aporten sus ideas de cara a la cita del 22 de mayo.

Ekaitz Lotina, de la Comisión de Txosnas de Gasteiz, fue claro al declarar que su objetivo es juntar al mayor número posible de agentes en los cines Capitol. Para dinamizar el proceso de aportaciones, los promotores del congreso han redactado una ponencia base, en la que, según apuntó Lotina, las claves son constituir la primera red de comisiones de fiestas de Euskal Herria, así como debatir acerca de la situación de acoso que padecen las iniciativas populares con gran arraigo en el país y dar una respuesta coordinada para fortalecer ese movimiento.

El objetivo, tal y como se recoge en el documento base, es «iniciar un debate, un intercambio de ideas, de experiencias, iniciar una colaboración, una respuesta ante ataques, que nos permitan cumplir con los objetivos básicos de cada uno de los agentes festivos, hacer y crear fiestas».

A pesar de que los ataques han sido una constante en las últimas tres décadas, constatan que «la situación se ha recrudecido últimamente, obstaculizando iniciativas, marginando propuestas, reduciendo espacios, obviando a sus protagonistas; sancionando e inhabilitando; e, incluso, criminalizando». De ahí que estimen que la defensa llegará a través del análisis conjunto desde los diferentes espacios festivos existentes en Euskal Herria. «Un fortalecimiento del modelo», remarcan.

Es más, defienden que «no hay mejor fiestas, que la propia. Ni los espectáculos grandiosos, ni el éxito internacional, cada individuo -reflexionan- vive la fiesta de la mejor forma posible y si hay algo claro, es que, la mejor fiesta es aquella en la que cada uno aporta un granito de arena. La mejor fiesta es la propia». De ahí que pretendan analizar los diferentes modelos y realidades que coexisten.

el futuro
«El trabajo en común necesita de diversas herramientas, y principalmente necesita de comunicación. Estando en la era de la informática, la era de la comunicación, debemos usar estos medios en nuestro provecho».

Populares
«Las fiestas surgen del pueblo y para el pueblo, y podemos llegar a decir que no hay proceso democrático más sano, referéndum más claro, que la de las fiestas que año tras año reciben el calor de sus gentes».

La ponencia no descarta el boicot activo frente a los ataques
Los agentes implicados en la organización del Congreso de Bilbo consideran que el documento redactado para incentivar el debate «no puede ni pretende ser una guía cerrada». A pesar de ello, apuntan algunas salidas en defensa del modelo participativo, como que «cuando no quede opción alguna, cuando se impida realizar nuestro trabajo con unos mínimos de dignidad y respeto, la respuesta lógica es el plante, el boicot a la fiestas, a la propuesta que nos pretende imponer».

Conscientes de las consecuencias de esa propuesta, manifiestan que «la respuesta festiva ha venido siempre desde una particular `resistencia festiva’, `lucha festiva’ utilizando la propia fiesta para ridiculizar y superar los vetos impuestos. Pero si la situación se vuelve insoportable -confiesan-, el plante aparece como la única opción». Aclaran, eso sí, que para que esta posición radical tenga «efectos positivos» se deben dar una serie de condiciones, como la de identificar a los «verdaderos responsables de la imposición que ha generado el plante» o el boicot a todo planteamiento que «venga a suplir las decisiones de las comisiones de fiestas populares desde la iniciativa privada o pública».

Respecto al apoyo ciudadano a las comisiones, señalan que «el poder político, siempre que va a tomar una medida contraria a las fiestas populares, nos recuerda que la legitimidad se la han dado las urnas, creyendo erróneamente que la ciudadanía cada cuatro años otorga cheques en blanco para hacer y deshacer a su antojo». Les responden que el apoyo a su movimiento lo refleja el respaldo a las fiestas en pueblos y ciudades.

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