-->

Archivo de Noticias de Enero de 2010

«¡Cuántas veces me sangraron las manos de lavar pañales con cinco hijos y sin lavadora!». En un cuarto piso del número uno de la plaza Zaramaga, Teresa Pontón, 74 años, gallega de Monforte de Lemos, echa la mirada atrás y cuenta pequeñas anécdotas de un sufrimiento silencioso, resignado, el de todas las mujeres del barrio que sacaron adelante sus numerosas proles. «¿Cómo hemos podido soportar tantas cosas? No sabemos lo que la gente puede aguantar por sobrevivir. Pero se hace y punto», proclama esta confesa cristiana y luchadora, un ejemplo de conciencia amodorrada que despertó «cuando tocó -el 3 de marzo de 1976-» y ya no se volvió a dormir.
Esto es Zaramaga, 50 años de historia de un barrio obrero hecho con sangre, sudor y lágrimas, construido de aluvión, como un rompeolas de urgencia, como Adurza, Ariznavarra, Abetxuko o Errekaleor y los demás polígonos residenciales diseñados entre los cincuenta y sesenta. Ya se nota el paso del tiempo, como las arrugas de sus vecinos o la soledad de sus viudas.
«Nos queríamos»
A finales de la década de los cincuenta a Vitoria llegaba gente de Extremadura -el principal colectivo del barrio-, Andalucía, Galicia o Castilla, también de Guipúzcoa, durante el mayor crecimiento en población de la historia local. Venían expulsados de sus tierras, de rincones de la geografía donde no había ya ni para comer, dispuestos al sacrificio. Zaramaga fue un techo y una oportunidad. Y sin proponérselo construyeron la nueva Vitoria.
(more…)