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Hay veces en que las nuevas tecnologías fallan. Eusko Tran bien lo sabe. En noviembre, la empresa encargada de la gestión del metro ligero vitoriano puso en cuarentena los sistemas Sitran y Minutran, que sirven para anunciar a los usuarios el tiempo que resta para la llegada de la próxima unidad. Se habían detectado problemas técnicos en el entorno del ramal centro que impedían que los equipos instalados en las paradas indicaran correctamente los minutos de espera: los dispositivos inhibidores de radiofrecuencia usados por las fuerzas de seguridad alteraban las comunicaciones. Para zanjar las interferencias, sólo cabía una solución: clavar dos antenas lo más cerca posible de América Latina. Los vecinos, sin embargo, no quieren adornos sobre sus cabezas.

En las tres primeras comunidades tanteadas, el portal 1 de la calle General de Dámaso Alonso y los números 2 y 4 de Ernestina de Champourcin, nadie se ha posicionado a favor. Responsables de la compañía se reunieron con estos vecinos en diciembre para explicarles qué es lo que necesitaban y a cuánto ascendería el contrato de arrendamiento de la zona común. Bajo esas premisas, solicitaron un permiso para realizar pruebas, lo que obligaba a colocar en la cubierta del inmueble de Dámaso Alonso un equipo de radio para repetir la señal y otro de datos, con cinco metros de altura y 1,5 kilos. No consiguieron convencerles, ni siquiera al tratar de demostrar la “inocuidad” de esta infraestructura.

Los fallos técnicos que sufren los sistemas Sitran y Minutran afectan al ramal centro del metro ligero
Las antenas que Eusko Tran quiere colocar para acabar con los fallos técnicos de Sitran y Minutran son de baja potencia, con una frecuencia de 400 megahercios y diez vatios de salida. Y, según los responsables de la compañía, no producen ningún tipo de interferencia. También explicaron en la reunión que para certificar la correcta instalación de los equipos y si la comunidad lo estimaba oportuno, se pediría a la Jefatura de Telecomunicaciones un certificado de la correcta instalación de los dispositivos y de su buen funcionamiento. Además, toda la instalación estaría garantizada al cien por cien.

Tras responder a las cuestiones de los propietarios asistentes, los representantes de Eusko Tran abandonaron la reunión. Ya solos, los vecinos se enfrascaron en un intenso debate que culminó con una votación. De los 26 propietarios presentes, 16 votaron en contra de la petición de la compañía y diez se abstuvieron. Por tanto, la solicitud quedó rechazada.

Preocupación Una antena sobre un tejado es, para un largo número de vitorianos, un motivo de preocupación. Las de telefonía móvil han generado en los últimos tiempos una gran polémica: son muchos los ciudadanos que consideran que pueden entrañar un riesgo para la salud. Y pese al mensaje tranquilizador que las instituciones y las compañías del sector intentan transmitir, en la ciudad se han producido episodios que cuesta atribuir a la casualidad.

En un portal de la calle Juntas Generales, también en el barrio de Lakua, tras registrarse siete casos de cáncer desde que en el edificio de al lado se colocó una telaraña de metal. Finalmente, la comunidad que la tenía desde hacía unos años decidió no renovar el contrato con la empresa de telefonía móvil.

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