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Los vecinos de Abetxuko que consiguieron paralizar las obras del tranvía en el barrio hace tres años, obligando a replantear el trazado, se toman con resignación que las administraciones hayan recuperado ahora aquel proyecto, que será el que finalmente se lleve a cabo. «Donde manda capitán no manda marinero», resume la líder vecinal Paquita San Bartolomé. Eso sí, pide que el Ayuntamiento «no diga ahora que los marineros pueden opinar».
A juicio de San Bartolomé, siguen vigentes los argumentos que, en su día, sirvieron para echar atrás el proyecto: «Ese trazado deja a la mitad del barrio sin servicio de tranvía». Y añade que existe el agravante de que quienes viven en esa zona más apartada del metro ligero, la zona vieja, «es gente mayor, con menos facilidad para desplazarse». Aunque el tranvía dará servicio al área más poblada, donde están los nuevos bloques de edificios, también es donde vive «gente joven a la que le daría igual andar unos metros más».

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