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Matteo Renzi, el joven alcalde izquierdista de Florencia ha puesto en marcha un innovador plan para regular el estacionamiento en las calles que elimina para siempre las máquinas expendedoras. En su lugar, Renzi pintará en el asfalto franjas de cuatro colores diferentes que “simplifican”, en su opinión, la organización de los coches en la ciudad.

Blanco, azul, rosa y violeta. Esos son los cuatro tonos que los florentinos y visitantes tendrán que aprender para no tener problemas a la hora de estacionar su automóvil. El blanco, como hasta ahora, será el color de los puestos de aparcamientos libres, que con el nuevo sistema se ven reducidos de 30.000 a 15.000. El azul tampoco cambia: continúa siendo el de los residentes, cuyas plazas pasarán de 30.000 a 45.000. El rosa señalará los 2.000 puestos reservados para las madres con hijos menores de dos años y para las mujeres embarazadas.

El violeta marca una novedad aún mayor. El color institucional de la ciudad y que viste a su equipo de fútbol, la Fiorentina, servirá para delimitar los 5.000 sitios de aparcamiento que el Ayuntamiento sacará “en concesión” por doce meses. Para disfrutar de uno de ellos habrá que pagar una cantidad anual que, aunque todavía no ha sido definida, se estima que rondará los 500 ó 600 euros. En caso de que el titular de la concesión intente aparcar en su plaza y se encuentre que está ocupada por otro automóvil, Renzi asegura que la grúa municipal se llevará el coche invasor “en siete minutos”.

25 millones de euros

La nueva organización del estacionamiento urbano en las calles de Florencia permitirá ingresar al Ayuntamiento 25 millones de euros. Esta cantidad, promete el alcalde, será destinada al mantenimiento de las vías públicas y a acabar con los baches que dificultan la circulación de los automóviles y las bicicletas, cuyo uso se pretende incentivar con el novedoso sistema de aparcamiento. Los florentinos tienen hasta el próximo mes de enero para elegir cuál es su color, a partir de entonces serán el blanco, el azul, el rosa y el violeta los que rijan el estacionamiento. Renzi sostiene que los vecinos se beneficiarán con la nueva ordenación de las plazas y augura que otras ciudades copiarán el modelo. “Seremos la primera ciudad de Italia sin parquímetros”, dice orgulloso.

El cambio que el joven regidor (tiene 34 años) está imprimiendo a Florencia tiene aún más implicaciones. Desde el inicio de esta semana la catedral de Santa María de las Flores y todo su entorno sólo pueden recorrerse a pie o en bicicleta. Nada de coches con permiso de minusválidos ni autobuses turísticos o urbanos, como ocurría hasta ahora. La medida llevaba en discusión desde hace 20 años y supone una garantía para la conservación del Duomo, que sufría por el paso diario de 2.100 autobuses. La peatonalización supondrá el cambio de 20 líneas del transporte público. “Será un jaleo durante un par de semanas hasta que toda Florencia se habitúe a la nueva situación”, reconoce Renzi.

La prohibición de que circulen autobuses en las cercanías de la grandiosa cúpula de Brunelleschi sigue la línea de la decisión tomada el año pasado respecto al tranvía que debía recorrer este entorno. La cuestión dividió a Florencia pero finalmente los florentinos decidieron en referéndum alejar este medio de transporte de la joya arquitectónica de su ciudad.

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