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Mientras las instituciones tardan en desperezarse para cumplir con su parte y construir ambulatorio, ikastola y centro cívico, los vecinos ya se han puesto las pilas para despertar el barrio: Salburua celebra desde el viernes sus primeras fiestas, un debut con un éxito envidiable.

El alma festiva llegó a las campas del barrio hace dos días, cuando cientos de vecinos dieron la bienvenida al espíritu de Salburua, encarnado en ciervo para el estreno. Tras este original chupinazo, las fiestas se alejaron del tesoro verde para no importunar al salvaje vecindario nativo. El escenario elegido fue el Paseo de Estrasburgo, donde La Piara, La Omega y los Dj’s Pereda, Cabeyo y Koss lograron congregar “quizá a mil personas”, según calculaba ayer Izaskun Oliva, de la asociación vecinal Salburua Bizirik -culpable confesa de las fiestas-.

Ya ayer, la antesala del humedal acogió juegos infantiles, castillo hinchable y Gargantúa, que se puso las botas en este barrio con tanto niño. El de Sara López de Alda, de 20 meses, no se podía tirar de cabeza: “Todavía es muy txiki”, explicaba su ama, que aplaudía la iniciativa festiva. Cerca, integrantes del colectivo Txalamako enseñaban “nociones básicas de txalaparta (el txakun)”, y si los pupilos eran “habilidosos”, les desvelaban los secretos del hiru kolpe , según explicaba Santi Asensio. Por la noche las torres vibraron con Explio, Four Score, Estricalla y Biok.

Hoy habrá herri kirolak (13.00 horas), taller infantil de teatro (17.00 horas) y despedida al espíritu, que, resguardado en el humedal, seguirá insuflando vida al barrio.

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