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Las trabas impuestas por el ayuntamiento han sido innumerables, pero ni por esas ha conseguido aguarles la fiesta a los vecinos y vecinas de Alde Zaharra, que ayer apoyaron mayoritariamente el programa popular. Pero más alla de en el número de participantes, en lo que el programa del la Comisión de Fiestas ganó, y de calle, fue en el ambiente.

Si a alguien le quedaba alguna duda a estas alturas, ayer los vecinos y vecinos de Alde Zaharra de Iruñea se encargaron de despejarla del todo. La multitudinaria kalejira reivindicativa celebrada ayer por la mañana desde la plaza San Francisco dejó bien a las claras que los iruindarras apuestan por los actos promovidos por la Comisión de Fiestas que, pese a las numerosas trabas que desde el Consistorio de Yolanda Barcina se le han impuesto, ha logrado confeccionar un programa a la altura de las circustancias y del gusto de todos.

Pasadas las 11.30 de la mañana comenzaban a reunirse en la plaza San Francisco numerosas personas, mientras que los zanpanzarrak seguían ataviándose con sus característicos cencerros. Niños y niñas saludaban boquiabiertos a los gigantes y cabezudos que después, en la kalejira, corretearon y golpearon sin cesar a niños y mayores.

Fueron los miembros de la Corporación Txiki, ya pasadas las 12.00, los que dieron la bienvenida a los presentes y les animaron a pasar una agradable jornada y a participar en todos los actos organizados por la Comisión de Fiestas.

Niños y niñas del grupo de dantzari txikis de Alde Zaharra les brindaron varios bailes a la alcaldesa, Erika Urbeltz, y a sus ayundantes Oier Zabaleta y Olatz Ruiz de Galarreta. Para esa hora la plaza estaba a rebosar de gente y los congregados se agolparon, cámaras en mano, para ver la actuación.

La kalejijra reivindicativa encabezada por un pancarta en la que se podía leer «Jai Herrikoia, del barrio para el barrio» comenzó su marcha camino a la plaza Nabarreria. El recorrido estuvo amenizado por la música de los diferentes colectivos que apoyaron la marcha y sirvió también para recaudar fondos, ya que el consistorio ha denegado la instalación de la carpa base de la financiación de las actividades populares.

La kalejira, a la que poco a poco se fue uniendo más gente, apenas podía hacerse paso en la calle Mercaderes. Precisamente en este lugar se pudo observar lo paradójico de la jornada: demasiada fiesta para tan poco sitio. Y es que mientras los zanpantzarrak se hacían sitio entre la gente, una charanga que había parado en el lugar seguía con su repertorio, sin que los congregados pudiesen oír bien ni a uno ni a otro. «¿Pero qué pasa?», preguntaba una mujer que probablemente desconocía la existencia de dos programas festivos.

600 en la comida popular

La kalejira culminó en la plaza Nabarreria donde los participantes siguieron con la fiesta sin amilanarse ante la situación en la que el Consistorio ha dejado el lugar, que tradicionalmente ha sido el epicentro festivo, tras las obras de reurbanización.

Tras la kalejira matinal el foco de la fiesta se trasladó a la plaza Compañía donde más de 600 personas degustaron una copiosa comida.

Ayer incluso el sol hizo acto de presencia y quiso apoyar a la comisión, pero quizás lo hizo en demasía y los comensales se las tuvieron que ingeniar para resguardarse. Los paraguas se convirtieron en improvisadas sombrillas y los sombreros y las txapelas pasaron a ser objetos muy preciados.

La música y el buen ambiente reinaron durante toda la sobremesa que se alargó hasta bien entrada la tarde. Mientras tanto la tamborrada donostiarra de las fiestas del Carmen, con quienes celebraron un acto de hermanamiento, recorrió las calles de la Parte Vieja, que ya esa hora rebosaban buen ambiente. Dentro del programa de fiestas organizado por el Ayuntamiento, en el que mayoritariamente se ha optado por actividades infantiles, por la tarde destacaba el parque infantil instalado en la plaza San José, donde se congregaron numerosos niños y niñas.

La Policía Municipal, sin embargo, no dejó de atosigar a las actividades organizadas popularmente e incluso retuvo a Txutxin Almingol, miembro muy conocido de la Asociación de Vecinos de Alde Zaharra, alegando que las bebidas que transportaba se habían utilizado para montar un barra ilegal. Finalmente, tal y como relataba a GARA el propio Almingol tras abandonar la comisaria, los agentes decomisaron toda la bebida.

Ni con las dificultades, ni con las prohibiciones, ni con las decomisaciones logró ayer el Consistorio aguarles la fiesta a todos aquellos que han apostado por unas fiestas populares y participativas, como vienen siendo las de San Fermin Txikito desde el año 1977.

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