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Los colectivos vecinales de Bilbo presentaron ayer la primera federación de esta índole en Euskal Herria. Sus portavoces animaron a los organismos de otras capitales vascas a agruparse para defender a la ciudadanía.

Representantes de 19 asociaciones vecinales de Bilbo -algunas de ellas con más de 40 años de historia- constituyeron el pasado jueves a la tarde una federación, con lo que el movimiento ciudadano del Botxo busca cohesionarse y disponer de una entidad jurídica ante las diferentes administraciones. «Ya no hay pretextos para no reconocernos», subrayó su presidente, Javier Muñoz, dirigiéndose a los responsables municipales que les niegan cualquier representatividad y liderazgo.

Las AAVV promotoras aseguraron que en los próximos meses, una vez cumplan con distintos trámites ante el Ejecutivo de Lakua, otras 18 se sumarán a la federación, que pretende «ser un activo en la solución a los problemas de los barrios». En la asamblea constituyente se aprobó el documento “El Bilbao del siglo XXI: Urbanismo, Movilidad y Convivencia”, en el que el movimiento vecinal defiende la participación de los bilbainos en la elaboración y ejecución de una herramienta básica en la futura planificación de la villa: la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).

«En el nuevo PGOU está la posibilidad de regenerar la ciudad y de evitar más actuaciones en función de intereses económicos privados y de corto plazo», afirman. Muñoz expuso que hay «un desequilibrio entre el Bilbao de escaparate del centro y el real, el de los barrios, donde las carencias son importantes».

Quienes se definen como «herederos» de las luchas vecinales en las décadas de los años 60 y 70 en la capital vizcaina incidieron en que «la participación de los ciudadanos es imprescindible para definir los criterios con los que se debe regenerar la ciudad. Debe impedirse -añadieron en su reflexión- que unos pocos impongan a todos sus criterios y su modelo de ciudad».

«El Bilbao del siglo XXI debe revalorizar sus barrios, coordinar el transporte público y de mercancías, promover la convivencia social y mejorar el medio ambiente», remarcaron; «queremos una ciudad para las personas». Por ello, reclamaron al equipo de gobierno PNV-EB que deje de considerarles como enemigos y pase a darse cuenta de la importancia de disponer de un movimiento vecinal fuerte.

Carlos Ruiz, vicepresidente de la federación, explicó que en seis ocasiones han solicitado al Ayuntamiento entrevistarse para tratar sobre diversos asuntos, logrando tan sólo en una de ellas reunirse con los responsables de Circulación y Transportes; fue para presentarles el Libro Blanco del Transporte.

A este respecto, Rafael Renobales, de la Plataforma Pro Metro Rekalde, denunció que durante años los partidos que gobiernan el Consistorio han obviado a los vecinos que reivindicaban una línea de suburbano hasta Errekalde, en vez de un ramal de tranvía.

Ahora que el Gobierno de Lakua ha comenzado a dar pasos para la ejecución de una línea de metro desde Moyúa a Errekalde, pasando por Zabalburu, señaló Renobales, «resulta increíble que PNV y Ezker Batua instrumentalicen a gente del barrio sin una representación efectiva para oponerse. Les pedimos que dejen las cosas como están y no apuesten por dividir al barrio, que siempre ha reivindicado el metro».

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