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Las asociaciones vecinales de Bilbo están empeñadas en que el movimiento ciudadano disponga de un marco para la generación de ideas y una vía de participación reconocida para definir el futuro de la villa, tarea de la que, se lamentan, «las actuales instituciones públicas pretenden apartarnos». Su objetivo es que el Consistorio les escuche en la revisión del PGOU.

La treintena de colectivos que conforman la Coordinadora de Asociaciones Vecinales de Bilbo va a debatir hasta final de setiembre -cuando se lleve a cabo la Asamblea Constituyente de la Federación de Asociaciones Vecinales- el documento “El Bilbao del siglo XXI. Urbanismo, comunicación y convivencia”, que pretende ayudar al movimiento ciudadano de la capital a «pensar en cómo debe ser el Bilbao en que queremos vivir y definir las líneas en las que debe discurrir su desarrollo urbano futuro». La ponencia surge del seno del movimiento popular, consciente de que el Ayuntamiento ha puesto en marcha la maquinaria para revisar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) sin contar con ellos.

Las asociaciones son conscientes de que PNV y EB no les quieren en la comisión creada para actualizar el planeamiento urbanístico. Hace más de un mes, interpelaron a todos los grupos municipales respecto al papel que les otorgaban. PP y PSE les contestaron que no se oponen a su participación; la Alcaldía y los partidos que la sustentan «ni siquiera se han molestado en contestarnos -explica Carlos Ruiz, miembro de la Permanente de las Asociaciones Vecinales-. Un síntoma inequívoco del talante participativo de estos grupos».

Los organismos no confían en los responsables del Consistorio y, por ello, trabajan en la elaboración de planes barrio por barrio «con visión de ciudad» para darlos a conocer a sus convecinos. Su ponencia va en esta línea, partiendo de que entienden que «el Ayuntamiento nos ha dado sistemáticamente la espalda y en ningún momento ha buscado nuestra colaboración o nuestra participación».

«No esperamos mucho», confiesa Ruiz, especialmente «de un alcalde que, en vez de escuchar a la gente de la ciudad, la insulta en los medios de comunicación». «La construcción de un nuevo modelo de ciudad -añade el componente de la asociación Gure Etxea de Uribarri- es una cuestión de todas las personas que vivimos en Bilbao, todos los sectores sociales somos necesarios, no se puede seguir contando tan sólo con quienes se benefician del turismo; es decir, del comercio, la hostelería o los constructores. La ciudadanía debe empujar para que el conjunto de organismos sociales sean tenidos en cuenta, y en esto estamos».

Para las AAVV, el Plan General debe ser un medio para la regeneración urbana del Botxo. «Un PGOU debe ser un esfuerzo colectivo para la regeneración urbana y para la adecuación a los nuevos retos de las ciudades del siglo XXI. Y al decir un esfuerzo colectivo -subrayan-, se debe entender que la participación y el debate en diferentes foros, con transparencia y a diferentes niveles, privados y públicos, han de ser la forma básica de trabajo». Así, consideran primordial que se consensúen los criterios de análisis y se establezcan las prioridades a medio y largo plazo.

«La ciudadanía exige intervenir en el debate antes de que los proyectos se definan, se aprueben y se ejecuten, y no se conforma, como hasta ahora, con ser informada por el Ayuntamiento para bendecir lo que ya está decidido», se pone de relieve en la ponencia a discusión. La participación de los vecinos, en su opinión, puede efectuarse a través de los consejos de distrito, «actualizándoles territorialmente y dotándoles con recursos y competencias de lo que ahora carecen.

Participación
«Desde la elaboración del diagnóstico hasta la realización de los objetivos de desarrollo urbano, debe contarse con la participación ciudadana y, muy especialmente, con el nuevo movimiento vecinal que emerge desde hace unos años».

La federación se constituirá en setiembre tras el debate en los barrios
La actual Coordinadora de Asociaciones Vecinales de Bilbo se convertirá el 24 de setiembre en una federación, una vez que los diferentes representantes de los colectivos ciudadanos que la componen aprueben los estatutos y elijan su junta directiva en una asamblea que han convocado en el centro cívico La Bolsa.

Los organismos vecinales darán así un paso más en su fortalecimiento, a la vez que estrechan relaciones entre ellos, a nivel de distritos, para avanzar en proyectos comunes en ámbitos como la localización de equipamientos, recorridos del transporte público, la organización de fiestas y otras actividades culturales, u otros problemas a los que haya que hacer frente en el futuro. Para su coordinación, la nueva federación se vislumbra como herramienta fundamental.

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