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¿Queréis un gran icono o cien cosas pequeñas bien hechas? ¿Queréis grandes centros comerciales o una red de tienditas pequeñas que poblen la ciudad? Preguntas como éstas ha lanzado esta mañana el experto en desarrollo urbano Charles Landry durante su intervención en el curso “Espacios de congresos y su influencia en la ciudad”, de los Cursos de Verano de la UPV.

Landry, británico y fundador de Comedia, una prestigiosa consultoría que desde 1978 trabaja en temas relacionados con la creatividad, la cultura y el cambio urbano, ha firmado cientos de proyectos en más de cincuenta países y ha escrito numerosos libros sobre el tema, entre ellos “La ciudad creativa”.

Además de recorrer el mundo ofreciendo conferencias, Charles Landry es experto en buscar fórmulas que revitalicen la vida pública, en diseños de futuro para la ciudad y en el replanteamiento de activos y potenciales urbanos. En su intervención en el Campus de Sarriko esta mañana, Landry, que colabora con la institución Bilbao Metrópoli-30 en la revitalización de la capital vizcaina, ha esgrimido las características que, según él, tiene que tener un lugar para resultar atractivo a los visitantes:

“Cuando la gente llega a un lugar, quiere llevarse recuerdos, experiencias que sean memorables. Quieren estar en un sitio que sea dinámico, que tenga viltalidad, un lugar que tenga alma. La mejor experiencia para un visitante es hablar con alguien local, eso es clave. Por eso es importante buscar un equilibrio: si la ciudad es demasiado turística, se borra su identidad y su esencia”.

Landry ha criticado los nuevos barrios de muchas ciudades que, con sus bloques sin apenas nada en medio, son tan “globales” que no tienen ninguna personalidad y carecen de la “intimidad” que dan las estrechas calles de los viejos barrios.

Ha abogado por buscar un equilibrio entre el ruido y el silencio y ha dicho que una ciudad no debe ser “ni sucia, porque genera inseguridad, ni demasiado limpia y ordenada, porque inspira aburrimiento”.

Lo que el visitante “odia” de un lugar nuevo es, según Landry, “que sea soso, que no inspire nada. Odia las estructuras con demasiada ingeniería, las carreteras demasiado anchas, las viviendas con aspecto de contenedor, los edificios que dicen NO, la arquitectura que se repite, odia encontrarse con alguno de los 32.000 MacDonalds que hay en el mundo”.

Además, ha abogado porque las ciudades se despojen de los mensajes publicitarios, tal y como ha hecho Sao Paulo, y ha criticado el cartel comercial que da la bienvenida al viajero que llega al Aeropuerto de Bilbao.

Otros factores que el fundador de Comedia considera prioritarios para que el atractivo de una ciudad funcione es que “esté bien conectada al mundo”, que tenga “algo propio” y que lo viejo y antiguo convivan con lo nuevo, de tal forma que se sienta la memoria histórica.

“Principalmente, hay que identificar los activos que tienen y darles un buen uso. ¿Queréis un gran icono o cien cosas pequeñas bien hechas? ¿Queréis grandes centros comerciales o multitud de tiendas pequeñas propias?”, ha preguntado, remarcando la importancia de que los elementos estén agrupados. Por último, Charles Landry ha descrito lo que, para él, es una ciudad creativa: “Es un lugar en el que todo el mundo tiene oportunidad de crear algo”.

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