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Es una rebelión en toda regla. Los 65 vecinos de la calle Los Tilos han decidido afear al Ayuntamiento por las obras de reforma que se realizan en esta arteria de Abetxuko. Y ha tenido que ser cuando se celebra el 50 aniversario de la popular barriada.
El regalo de 395.000 euros que costaba la transformación de Los Tilos en un vial semipeatonal estaba envenenado, según los residentes, que se reunieron el viernes en asamblea. «Todo el mundo quería la reforma, pero han hecho tal chapuza que una de las aceras está inhabilitada para caminar. Hay personas que no pueden acceder a sus casas. Han generado un grave problema de futuras inundaciones a causa de los desniveles. Y han levantado unos pivotes que sólo sirven para tropezarse. Ya ha habido tres caídas. No nos han hecho caso en nada de lo que hemos pedido», asegura David Maruri, uno de los portavoces de la comisión vecinal organizada para tratar de frenar el proyecto.
Acera condenada
Al ser tan estrecha la calle y no adecuarse a los mínimos exigidos por ley, el Departamento de Vía Pública había decidido ampliar una de las aceras y dotarla de todos los servicios de alumbrado, mobiliario y demás mejoras, mientras condenaba la otra. «Tenían que haberlo hecho simétrico desde el centro de la calzada, pero ni siquiera han preguntado», se queja Santiago Salcedo.
Los vecinos van a pedir al Ayuntamiento que se sustituyan las piedras que hacen de pivotes por otros de acero, más altos y visibles. También han solicitado que se cambien los árboles por ejemplares menos voluminosos cuando sean un obstáculo para caminar y acceder a las casas. Además, los residentes exigen más alumbrado y que el Consistorio construya un aparcamiento alternativo después de que se hayan quitado 60 plazas. «Peor no se puede hacer», sentencian Santiago y David.

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