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Ha tardado seis meses pero la aplicación definitiva del Código Técnico de Edificación (CTE), que inició en abril de 2007 María Antonia Trujillo, ex ministra de Vivienda, ha entrado en vigor. Se trata de la instauración de una reducción obligatoria del ruido en las futuras nuevas viviendas, que dependerá del tipo de vivienda o del emplazamiento geográfico de éstas. Así, los promotores se verán obligados por Ley a partir de hoy, viernes 24 de abril de 2009, a aumentar el aislamiento de 42 a 50 decibelios para evitar el ruido aéreo o los cotidianos ruidos contiguos. En cambio, en cuanto a los impactos, el ruido percibido entre viviendas se verá reducido de 88 a 65 decibelios.

Todos estos imperativos triplican las actuales exigencias en materia de aislamiento acústico y según la propia orden ministerial publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), supondrán un incremento medio del precio de la vivienda de entre el 0,3% y el 06%.

Este texto reglamentario, que es el que sustituye a la normativa de 1988, afirma por otro lado que “el coste de los materiales de construcción no define directamente el precio final de la vivienda”, pero lo cierto es que se espera que la aplicación del documento nos cueste a todos unos 9,56 euros por metro de media.

Eso sí, muy explicativamente el propio texto nos dice: “El impacto económico de la nueva normativa depende, no obstante, de distintas variables, entre las que destacan la tipología de la vivienda y la zona geográfica en la que se encuentre”.

En efecto, se distinguirán cinco tipos diferentes de viviendas y seis zonas geográficas determinadas, en las que además se tendrá en cuenta la distribución porcentual de las viviendas.

Según el tipo de inmueble, el menor incremento se registrará en las viviendas unifamiliares, mientras que por zonas geográficas el coste mínimo del metro cuadrado se registrará en la zona Sur, es decir, Extremadura, Andalucía y Canarias.

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