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Correo La oscuridad es íntima amiga del delito y también hace muy buenas migas con el miedo. Por eso hay muchas calles, parques o plazas de Vitoria que, sobre todo de noche, el peatón prefiere sortear. O por las que, en el mejor de los casos, acelera la marcha mientras escucha sus propias pisadas.
Muchos de estos ‘puntos negros’ se localizan en el Casco Viejo, donde algunas calles y cantones carecen de la iluminación suficiente y son caldo de cultivo para la actuación de los delincuentes. No en vano, la ‘almendra medieval’ es, junto a Coronación, el barrio con el índice de delincuencia más elevado de la capital alavesa. Para frenar esta situación y para que vecinos y visitantes ganen en seguridad, la Agencia de Renovación Urbana se ha puesto manos a la obra. La sociedad encargada de la revitalización de la zona, ha decidido poner en marcha una auditoría para localizar aquellos espacios que tengan una «iluminación deficitaria» y actuar, después, sobre ellos.
El prolijo trabajo de campo -que según ha confirmado a EL CORREO el gerente de la agencia, Gonzalo Arroita, se prolongará durante los próximos tres meses- se hará codo con codo con vecinos y comerciantes. «Se hablará con todos los colectivos y las asociaciones del Casco Medieval para conocer su percepción real sobre el problema», señala.
La oscuridad de algunas calles y cantones del barrio ha sido siempre una queja recurrente entre quienes viven y trabajan en el corazón de Vitoria. En 2005, el anterior equipo de gobierno renovó todas y cada una de las bombillas de las 631 farolas que alumbraban entonces la ‘almendra’. ¿El objetivo? Conseguir una iluminación más intensa y blanca y ahorrar, a la vez, en consumo energético.
Pese a ello, la percepción de inseguridad no llegó a desaparecer y, a día de hoy, sigue siendo palpable. Y eso se combate con luz. En ello siguen insistiendo líderes vecinales como Iñaki Nuño, para quien la mejora de las luces existentes en el barrio sigue siendo un asunto «preocupante». En esa percepción coinciden el presidente de los comerciantes del Casco Medieval, Javier Mendoza, y Fernando Arrikagoitia, ‘Cibeles’, del colectivo Ladera Oeste, quienes apuntan a «los cantones o el Campillo», como los puntos más conflictivos.
Ambiente más acogedor
De ahí que la sensación de peligro en estas zonas -también en calles como Cubo, Cuchillería y Pintorería o en la plaza de Santo Domingo- sea «mayor» que en otros barrios de la ciudad. «Con potenciar simplemente lo que hay, incrementando la intensidad de la luz, se solucionaría buena parte del problema», apunta el presidente de la asociación Aldapa, en representación de los vecinos de Nueva Dentro, Nueva Fuera y Portal del Rey.
Así las cosas, la elaboración de un inventario de la red de alumbrado público en el Casco Medieval se plantea, en palabras de Gonzalo Arroita, «con el objetivo de hacer un diagnóstico real de la situación, partiendo de la premisa de mejorar cualitativa y cuantitativamente la iluminación».
A partir de ahí, el estudio servirá para sentar las bases de futuras actuaciones encaminadas a «optimizar el rendimiento de las luminarias, a favorecer la creación de un ambiente más acogedor por las noches y a dotar también a todos los edificios emblemáticos de iluminación acorde con su categoría», resume el gerente de la agencia. No hay que olvidar que el Casco Viejo de Vitoria está declarado Bien Cultural con categoría de Conjunto Monumental desde 1998.

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