Correo Los comerciantes del Casco Medieval están hartos de levantarse lunes tras lunes con el temor a que los vándalos hayan causado algún destrozo en sus locales. Los botellones y las juergas desatan los instintos más bajos de algunos jóvenes que no dudan en romper el mobiliario urbano, hacer pintadas, quebrar vidrios o doblar puertas metálicas un sábado sí y otro no. (more…)
