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Carta Leo en la prensa que l@s jóvenes de Kukutza, el Gaztetxe de Rekalde, han encontrado una cámara oculta de la policía camuflada en un coche aparcado frente a la entrada del edificio okupado. Yo lo hago el mismo día que acabamos de ver en clase de Sociología la película 1984, sobre el Gran Hermano que magistralmente describio Orwell. Un escalofrío me recorre el cuerpo, sobre todo tras recordar que seguro que yo mismo soy parte voluntaria de un documental policial, ya que acudí el martes a Kukutza en busca de una bandera pirata para el “cumple” de mi hijo. “¡Vaya!” -pienso- “tenemos el ojo que todo lo ve de Orwell más cerca de lo que pensábamos”… Pero de la repulsión inicial paso pronto al realismo. “Pues… si ésta es la que tenemos” -pienso- “hagamos de la necesidad virtud”. ¡Claro que sí! ¡Eso es lo que necesitamos en Rekalde! Precisamente es: más cámaras. Necesitamos más cámaras, pero no de aquellas por las que “pasas sin que lo sepas”, sino precisamente necesitamos más cámaras para que “se sepa lo que pasa”.

Cámaras para que en Bilbao se sepa del homenaje a un vecino del barrio que sufrió una grave enfermedad; homenaje que reunió a dos centenares de rekaldetarras que además de sacar dinero para su rehabilitación, disfrutaron en un Gaztetxe que cedió sus locales, de la presencia solidaria de La Otxoa, de Kepa Jukera, del Indarra, de Zea Mays, de rapsodas y cantantes de Bossa Nova. Necesitamos más cámaras, para que el resto de Bilbao disfrute al ver como esa noche se hizo presente la magia en Kukutza iluminada sólo por las velas de las mesas y un foco que abría paso a veinte vecinos de la coral Arraizpe del barrio, vestidos de smoking mientras cantaban “Agur Jauna”, erizando los pelos de los vecinos y vecinas y hasta las rastas de algún que otro joven estupefacto y emocionado de ver semejante mezcla de edades, smokings y camisetas informales en… ¡Un Gaztetxe!…

No estaría mal que una cámara captase la forma en que Kukutza informa a l@s vecin@s de la zona de los actos que van a realizar pidiéndoles disculpas si les pudiera causar molestias. Tampoco estaría mal que una cámara viera como un barrio que desde hace cuarenta años pide un centro cívico (sin conseguirlo), Kukutza aporta a nuestr@s vecin@s un rokodromo, un comedor vegetariano, un espacio para conciertos, un gimnasio, una sala de juegos de mesa, un local de ensayo, otro local para hace teatro, otro para hacer malabares, una liburutegi… No estaría mal que una cámara captase los centenares de actos que organiza Kukutza al año, y que lo contrastase con el desierto de la oferta cultural pública. Y ya puestos, necesitamos cámaras que hagan ver en Bilbao cómo desde el Gaztetxe se ha organizado el Festival Internacional de Malabares que pronto se celebrará en Rekalde y que llena nuestra plaza de color e ilusión. Y necesitamos cámaras para que se vea cómo los diabolos se elevan sobre una autopista bajo la cual juegan nuestr@s hij@s.

No estaría mal que una cámara hubiera grabado las conversaciones de l@s jóvenes de Kukutza con los representantes municipales para instalar (sin lograr el permiso) una escultura que querían, y quieren, regalar al barrio… Un barrio cuyo único ornamento es un monumental monstruo de cemento que nos sobrevuela. Y no estaría mal cámaras para que vean en Bilbao cómo nuestr@s hij@s sortean en los días de lluvia las innumerables goteras de la autopista que inutilizan sus columpios. Y tampoco estaría mal que esa cámara se quedase permamentemente bajo la autopista… para ver si “con un poco de suerte” capta el momento en que una bobina de acero, una rueda, un camión o vete a saber qué… cae desde la autopista a la plaza, como hace regularmente cada diez años.

No estaría mal que una cámara que hubiera captado la forma en que durante un año se han hecho las obra de canalización de aguas de Bilbao, convirtiendo Altube y la Plaza en una auténtica Zona Cero. Como tampoco habría estado mal que una cámara hubiera evitado que en ese espacio mal iluminado y en obras se llegara a robar el mismo comercio hasta en tres ocasiones. No estaría mal una cámara que hubiera grabado a las más de 500 personas que participaron hace un mes en una Asamblea Informativa en la iglesia a favor del tranvía. Como tampoco estaría mal que las cámara grabasen las movilizaciones semanales que con esta demanda se realizan en Rekalde desde hace medio año. Y puestos a pedir, se podrían pedir cámaras que mostrasen a l@s vecin@s de Bilbao cómo la supersur se está comiendo nuestras montañas. Tampoco estaría mal una cámara que grabase las lágrimas de quienes tienen que cerrar sus comercios al no poder competir con las grandes superficies antes, y con la crisis ahora. Ni estaría mal una cámara que reflejase el caos circulatorio que se produce todas las tardes en la arteria principal de Rekalde.

Podíamos hasta pedir a la técnica que nos colocaran cámaras con perspectiva histórica, para que en Bilbao se vea que tenemos la plaza que tenemos porque los vecinos y las vecinas la diseñaron y lucharon por ella; para que se vea en Bilbao cómo el Plan de Urgencia de las Escuelas de Bizkaia, en pleno franquismo, se logró gracias a la tenaz lucha de anónim@s vecin@s. No estaría mal que esa cámara con perspectiva histórica muestre a Bilbao que hoy tenemos uno de los pocos módulos psico-sociales porque la Asociación de Vecin@s lo creó hace 20 años. Esa cámara podría enseñar que todavía hoy en la entrada de este equipamiento se conserva el anagrama de esta asociación. Esa cámara podría mostrar que Rekalde es un barrio que tiene mucha tradición de acumular las basuras: con la trituradora emplazada en 1924 en Villabaso, el vertedero de Artigas en 1975 y la incineradora de Zabalgarbi con el nuevo siglo. No estaría mal que esa cámara con perspectiva histórica mostrase en Bilbao que el Gaztetxe es la herencia actualizada a los nuevos tiempos de una práctica de movilización popular que convirtió a Rekalde en referente del movimiento vecinal. No estaría mal que esta cámara con perspectiva histórica nos permitiera ver en directo la cara que puso la alcaldesa franquista Careaga, cuando por primera vez en la historia un@s vecin@s (de Rekalde) pedían la dimisión de un cargo de la dictadura… en plena dictadura. No estaría mal que una cámara nos mostrase la ficha policial -que todavía se debe de conservar en ciertos archivos- de quienes se atrevieron a pedir responsabilidades a quien se consideraba “por encima del pueblo”.

No estaría mal que esa cámara con perspectiva histórica nos mostrase que la herencia de ese movimiento vecinal de los setenta es un barrio vivo, con asociaciones que, día sí, día no, organizan cientos de actos para mejorar la calidad de nuestra existencia. No estaría mal que esa cámara nos mostrase cómo el Gaztetxe es uno de los herederos de esa tradición de un barrio que, como dice el Libro Negro de Rekalde, “se ha hecho a sí mismo”. Y no estaría mal que las fichas policiales de vecin@as perseguid@s en los setenta por defender y dar vida a su barrio se unieran a las grabaciones de esta semana… en un museo.

Igor Ahedo
Vecino de Rekalde y Profesor de la UPV-EHU

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