-->

Correo El Síndico recomienda al Ayuntamiento actuar en un edificio «en estado de ruina» de la calle Siervas de Jesús, habitado por 8 familias«Estamos muy asustados. Cada noche se oye temblar la casa y si estás tomando un café vibra la taza». Así de temerosa se muestra Iratxe López de Suso, vecina del tercer piso del número 36 de la calle Siervas de Jesús, una vieja casa de vecindad de cuatro plantas con problemas estructurales que se encuentra apuntalada ante el peligro de hundimiento. La situación se agudizó hace año y medio cuando se hicieron obras para rehabilitar un edificio adyacente. Las vigas de madera de la casa se resintieron y se abrieron grietas, especialmente en la cocina del primer piso y en la fachada.
El mal estado general del inmueble, habitado por ocho familias, se agravó tras la aparición de carcoma en algunas vigas del primer piso. Esas dos circunstancias obligaron a los bomberos a desalojar hace ocho meses a una familia del piso más afectado y a apear con vigas de hierro un vuelo del muro que da a la calle Herrería.
La situación ha llegado a ser tan difícil que los residentes han pedido ayuda al Síndico. Javier Otaola habla en su informe del «estado de ruina» del inmueble y de las medidas adoptadas a instancias de Protección Civil referidas a la seguridad de la construcción con el apuntalamiento de la fachada de la calle Herrería.
En su resolución, recomienda a la Agencia de Renovación Urbana que «sin perjuicio de la responsabilidad de sus titulares y en aras de la seguridad pública proceda a la ejecución subsidiaria de las obras necesarias para el mantenimiento de las condiciones de seguridad y salubridad del inmueble». El argumento que esgrime Otaola es la situación en que se encuentra la comunidad de propietarios compuesta en su mayoría por personas mayores que con sus escasos ingresos no pueden hacer frente a una rehabilitación completa.
«Desesperados»
«Además de tener miedo por lo que pueda pasar, estamos desesperados», insiste Iratxe que ha comprado recientemente el piso y que muestra algunas de las grietas de su casa y cómo han cedido ventanas y puertas. «Es imposible que con mi pensión de viuda pueda afrontar un gasto tan grande», afirma Manuela Marroyo, que lleva 32 años en la casa y que enseña la pared de un armario empotrado con grietas tremendas. Manuela y varias vecinas como ella mayores de 80 años tienen el inconveniente de que es una casa sin ascensor «en la que no se puede hacer un agujero porque se nos hunde», señala Javier de Quintana, otro vecino.
Yolanda Abarca, la presidenta de la comunidad, ha ido a negociar una solución al Ayuntamiento, «pero todavía no sabemos lo que va a ocurrir. Legalmente tendríamos que pagar cualquier reforma estructural porque somos los propietarios pero no podemos hacerlo, no estamos en condiciones», advierte.
También Fernando González, de 73 años que lleva 37 en el inmueble, se queja de que con su pensión de 460 euros al mes no podría hacer frente a la rehabilitación. «Ya nos gustaría pagar, pero hasta para hacer meter la calefacción hemos pedido ayuda», dice.

¿Quieres hacer un comentario a esta noticia?