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correo Comprar dorada fresca en Adurza, unos socorridos filetes de ternera en Zaramaga o el mismo periódico en Ariznabarra es prácticamente imposible. La inmensa mayoría de los minoristas ha cerrado y puesto rumbo a unas vacaciones que se prolongarán hasta finales de mes. Algunos lo intentaron el verano pasado. Abrieron después de La Blanca y no hicieron caja. El ensayo salió mal. Por eso, este año el cierre se ha notado más en algunas zonas de la ciudad. El desierto es tal, que la asociación Gasteiz On reparte en la oficina de turismo un listado con los cien establecimientos asociados que trabajan este mes. La mayoría, en el centro.
Tampoco es fácil dar con una peluquería donde arreglarse las puntas, comprar unos tornillos o llevar los pantalones al tinte. Mientras, en las cajas de los súper e híper hay que hacer cola.
La estampa cambia en la ’sala de estar’ de la ciudad. Por la mañana, numerosos locales abren con normalidad. Por la tarde, hay más persianas bajadas que subidas.
ADURZA
El desierto del Sur
Una frutería, una panadería y dos bares. Son todos los valientes que han decidido permanecer al frente de sus negocios en este barrio. Incluso una panadería de Heraclio Fournier que abre hasta domingos y festivos en esta ocasión se ha ido de vacaciones. Tampoco son numerosos los vecinos que se dejan ver. «Se nota muchísimo que la gente se ha ido de vacaciones», apunta María, desde la panadería. «Las calles están vacías, ¿para qué abrir?». Le responde Carlos Labín, un cliente fiel: «Pues porque para los que nos quedamos es un auténtico engorro ir hasta el centro sólo a por fruta o a por una barra de pan».
ARANA
Sólo una panadería
De un extremo a otro de Vitoria, pero con mucho en común. Al igual que Adurza, Arana se ha convertido en un barrio prácticamente fantasma. Tan sólo tres bares diseminados por las calles Extremadura y Andalucía y una panadería sobreviven al éxodo vacacional. «Todos los años pasa lo mismo, al final casi te acostumbras, pero es bastante triste ver el barrio así», reconocía Manuela Rodríguez.
ARANBIZKARRA
«Te mueres del asco»
La cara de aburrimiento de Dorleta Juarez, dependienta del horno Santa María en la calle Los Isunza, lo dice todo. «Esto está complicado, casi todo ha cerrado y por las tardes te mueres del asco, no viene casi nadie», resume en un local completamente vacío. El mal tiempo no es excusa. «Si hace frío o llueve, se van al centro comercial, y si hace bueno, a la playa o la piscina». Y la ausencia de tiendas abiertas, especialmente en horario vespertino, hace que incluso algunos clientes despistados «nos pregunten a ver si tenemos algo de fruta». De las dos panaderías colindantes, una cierra y otra sólo abre por la mañana. La oferta de servicios se ‘completa’ con tres bares cercanos y una pequeña tienda de reparaciones.
ARIZNABARRA Y SANSOMENDI
«No compensa»
En Ariznabarra son multitud los que se apuntan a una moda que se ha incrementado este año. «Una mercería y una pescadería que abrieron el año pasado dijeron que no les compensaba, para perder más… Si hay cuatro gatos», constata la panadera Juli. Claro que también ha visto alguna que otra cara nueva «que viene buscando pan o el periódico, desde la otra punta». Con esta panorama, casi no extraña que el tejido comercial de la zona se reduzca a una única carnicería, una tienda de alimentación, una de venta de vinos, dos panaderías y tres peluquerías. Eso junto a cuatro bares desperdigados y el videoclub, ya que ni siquiera abre el estanco. En Sansomendi, otro de los barrios más poblados, la oferta no es mucho mejor. Realizar una pequeña compra de carne queda prácticamente descartado.
LAKUA
Sólo el centro comercial
Pasear por las principales arteri
as de Lakua es hacerlo por una cuadrícula de calles con carteles de ‘cerrado’ y ‘volvemos en septiembre’. En la larga Blas de Otero, sólo está abierto un bar y la panadería La Vitoriana. Olvídense de comprar ropa para niños. En Donosti, destaca un local de prensa, películas y juegos frente a las persianas de varios bares, una zumería, una papelería, una pescadería, una colchonería y un negocio de planchado de ropa que volverán en septiembre. Tampoco sueñe con darse una comilona en los restaurantes de Ángela Figueroa, aunque en Rafael Alberti sí podrá recibir tratamientos de belleza en dos locales distintos. La vida se desarrolla en el centro comercial, donde abren todos los locales. Y están contentos. «Pensaba que iba a haber menos clientes. Pero en comparación con otros años, no está siendo tan malo», reconocía Zuriñe Giménez, de ‘Décimas’. A escasos metros, Mónica Megina, una vecina del barrio, cuenta su periplo para hacerse con unos cigarrillos. «He venido aquí porque para comprar tabaco me he recorrido medio barrio y para la compra, tengo que ir en bus hasta la Avenida».
ZARAMAGA
A medio gas
Es uno de los distritos que se salva de la deserción generalizada, aunque sólo funcionen cuatro de cada diez establecimientos, y sólo por las mañanas. Fermín Lasuen y Reyes de Navarra son el foco de atracción con pastelería, asador y hasta tiendas de decoración y de fotos abiertas, pero olvídense del mercadillo de Zaramaga «Abrir por las tardes es del género tonto. Como ya lo sabe, la gente se organiza para hacer las cosas», asegura Isabel Mosteiro, de Txakurzain. Eso sí, no ve con buenos ojos que conseguir unos simples filetes en la carnicería de toda la vida quede descartado. «Deberían organizarse más al tipo farmacias, pero sé que es muy complicado», añade.
CORONACIÓN
Gana la alimentación
Coronación es una de las excepciones que confirman la regla. Negocios de moda, iluminación y floristerías descansan, pero no así la alimentación, con una buena representación gracias a fruterías, una pastelería y panaderías, sobre todo si de Domingo Beltrán y la calle Gorbea se trata. «No cerramos por vacaciones, no hemos notado mucho bajón, porque al estar muchos cerrados, la gente viene a comprar. Es más, ni siquiera hay aparcamientos», detalla Aitziber Bejarano, de la panadería Agustín Bejarano. La situación es distinta para Mari Carmen Cano, de la tienda de ropa infantil ‘Family Company’, quien aunque ya se apunta al cierre vespertino, también se plantea bajar la persiana «unos días y coger vacaciones si esto sigue así. Trabajo muchas horas y para nada».

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