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DNA Vecinos del Casco Viejo inauguraron ayer el frontón de San José tras las labores de recuperación que han realizado en el recinto deportivo a lo largo de los últimas semanas. Como última medida a su actividad recuperadora, los residentes de la almendra medieval empeñados en la recuperación de espacios públicos para el disfrute del barrio organizaron un acto reivindicativo y festivo, en el que invitaron a los presentes a un pequeño ágape.

En la celebración, los presentes recordaron que han sido ellos los que han promovido la recuperación del frontón San José y de sus cuatro metros del techo de uralita dañados por un temporal en abril de 2007, fecha en la que se cerró el recinto deportivo y en la que el Consistorio se desentendió del equipamiento. Debido a aquella circunstancia, la recién creada Asamblea Txapa Ahotsa, en la que participan padres y madres de la escuela Ramón Bajo, miembros de la asociación de gitanos Gao Lacho Drom, el Gaztetxe y la nueva asociación Egin Ayllu, tomó cartas en el asunto con una labor ímproba, que ya ha dado sus frutos.

Este frontón que funciona desde 1994, no es propiedad municipal, sino que depende de los copatronos de la Fundación Aguirre, propietaria del Palacio Escoriaza Esquível junto al que se encuentra la cancha. No obstante, los sucesivos gobiernos municipales avalaban su uso mediante un convenio con los dueños del recinto palaciego. No obstante, debido a un temporal, el Ayuntamiento decidió cerrar la cancha, alegando según un informe del servicio de Protección Ciudadana, que las instalaciones no cumplían los requisitos de seguridad y accesibilidad”.

Ya la semana pasada un kalejira popular dio a conocer los arreglos realizados. Entonces, la cubierta amaneció arreglada y el suelo, antes tapizado por cáscaras de pintura, relucía blanco nuclear. El coste de la reforma ha sido bastante menor eso sí, en consonancia con una menor envergadura de obras que el establecido por el gobierno municipal para mejorar las canchas de Adurza 253.000 euros y Abetxuko 241.000.

Aunque no han perfilado aún la forma definitiva en la que gestionarán la cancha, serán los vecinos quienes tomen las riendas. Entre otras cosas, porque “cuando se encargaba el centro cívico El Campillo, la instalación permanecía cerrada los fines de semana, que es cuando más se usaría”

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