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gara Mediodía del sábado, un sol de justicia sobre Gasteiz. En Fariñas, a la entrada de Alde Zaharra, vecinos de todas las edades se van juntando. Alguien despliega la pancarta, suena la música y empieza la kalejira. Su destino era ayer un viejo frontón; hoy es un nuevo ejemplo de trabajo popular.

El barrio lo ha conseguido. Ha ganado la apuesta, ha recuperado su frontón. El auzolan ha hecho realidad lo que en boca del Ayuntamiento era imposible». La asamblea Txapa Ahotsa valora de esta forma el resultado del trabajo discreto, callado, que han ido realizando durante semanas los vecinos del casco viejo gasteiztarra. Han arreglado el tejado tapando su enorme agujero, han secado la cancha inundada por las lluvias, han lijado la pintura descascarillada y levantada por la humedad, han pintado con mimo el frontón y, sobre todo, han vencido a la indolencia y la dejadez de las instituciones.

La kalejira deja atrás La Kutxi y sube por el cantón de Santa Ana, hasta arriba, hasta llegar a la calle Fray Zacarías. Avanzan unos metros y a mano derecha una puerta abierta les invita a entrar en el frontón de San José. «Ze polita!» admiran los más pequeños. La labor no ha finalizado aún, pero la tarea realizada en siete jornadas de trabajo emociona hasta aquellos y aquellas que visitan el edificio por primera vez.

Todavía huele a pintura, y hasta el próximo sábado no estará listo del todo, pero los integrantes de Txapa Ahotsa tienen motivos para sentirse orgullosos. «Si importante es haber recuperado el frontón, más aún lo es el modo de hacerlo», valoran.

Explican que han dedicado varios meses a denunciar «la dejadez e inutilidad del Ayuntamiento respecto a nuestro frontón, muestra de desinterés general respecto a nuestro barrio y a las necesidades de su vecindario», y que al mismo tiempo han reivindicado la necesidad de trabajar por un barrio «capaz de identificar sus necesidades y de darles respuesta por sus propios medios mediante el compromiso vecinal y la autoorganización». «De la reivindicación y la denuncia pasamos a la acción», agregan.

No hay duda de ello. A los pocos minutos de abrir las puertas del frontón por vez primera tras su renovación, y después de que una de las integrantes de la asamblea explicara a los recién llegados el trabajo realizado, los presentes cogen escobas y fregonas y se ponen otra vez manos a la obra. Unos metros más arriba, una estilizada pintada les observa: «Auzolana pilotalekua 2008».

Barato y enriquecedor

Desde Txapa Ahotsa destacan que el trabajo en auzolan es barato, «sobre todo si lo comparamos con la pasmosa facilidad institucional para gastar dinero y engordar presupuestos». Barato y enriquecedor para todas las personas que se han implicado en el proyecto, pero no gratis en lo que al material necesario se refiere. Y es que, para acometer el trabajo de renovación del frontón han tenido que comprar uralita, litros de pintura especial, material de limpieza y otros enseres, han tenido que alquilar andamios… unos gastos a los que han hecho frente vendiendo boletos, así como gracias a las aportaciones desinteresadas de colectivos y de personas.

A modo de contraste, recuerdan que hace apenas unos días el Ayuntamiento de la capital alavesa sacó a concurso los trabajos de pintar y arreglar el tejado de los frontones de Adurtza y Abetxuko, con un coste que rondará los 400.000 euros.

A partir de ahora y una vez recuperado el frontón para el disfrute del barrio, será la asamblea Txapa Ahotsa la que se encargará de su gestión, «teniendo siempre como base las necesidades del barrio», y con el objetivo de potenciar su uso, «que es de lo que se trata en definitiva».

Para estos vecinos y vecinas de Alde Zaharra de Gasteiz esta experiencia demuestra «la incapacidad, el desinterés y la inutilidad» de las autoridades municipales. Señalan, a este respecto, que «todo su ejército de políticos, planes especiales para el barrio, responsables varios de su revitalización, declaraciones de intenciones mediáticas o marcos de supuesta participación, se han mostrado incapaces de dar solución a esta sencilla problemática durante más de un año». Frente a ello, destacan las potencialidades de la autoorganización para hacer frente a las necesidades del vecindario.

Ahora queda limpiar y dar los últimos retoques al frontón de cara a la inauguración, que tendrá un carácter festivo. Para ello, desde la asamblea hacen un llamamiento a participar en el último día de auzolan, que será este jueves a las ocho de la tarde.

A partir del sábado, el frontis aguardará retador a aquellos y aquellas que quieran hacer sonar la pelota.

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