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Correo Los aficionados a la pelota disponen desde ayer de un nuevo recinto en el que practicar su deporte favorito. El frontón de San José, en desuso desde hace año y medio, ha sido rehabilitado gracias al trabajo de una docena de agrupaciones vecinales y colectivos sociales vitorianas, entre ellas, los padres y madres del colegio Ramón Bajo, Gao Lacho Drom, Hala bedi, el Zapateneo Kultugunea, Eguzki, la asociación deportiva El Campillo o Hemen eta Munduan.
El complejo, que está ubicado en la parte alta de la colina, junto al palacio Escoriaza-Esquível, se cerró en la primavera pasada, después de que un temporal levantase «unos seis metros cuadrados» de la cubierta. Gracias a la implicación de los vecinos, y en tan sólo siete jornadas «de trabajo colectivo», los destrozos han sido reparados, se ha lijado y pulido el suelo de la cancha y también se ha retocado el frontis, aunque todavía presenta algunos desperfectos que se arreglarán antes del 5 de julio, fecha en la que se inaugurará el frontón de manera oficial.
«Pequeña avería»
Según los miembros de la Asamblea Txapa Ahotsa, que ayer organizaron una kalejira reivindicativa por las calles del Casco Viejo, «se trata de una pequeña avería, de fácil arreglo, para la que no es preciso destinar un presupuesto millonario, pero el Ayuntamiento no se hace cargo». Según ellos, eso demuestra «el desinterés del Consistorio respecto a nuestro barrio y a las necesidades de su vecindario».
En realidad, el recinto no es de titularidad pública, sino que depende de una fundación eclesiástica. En los últimos años, los vecinos de la zona lo usaban gracias a un acuerdo entre el Ayuntamiento y sus propieta

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