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DNA La fisonomía del norte de la ciudad afrontará en los próximos años una transformación de extraordinarias dimensiones con la construcción de la nueva estación intermodal y el palacio de congresos y las artes escénicas. Aunque el inicio de las obras todavía se sitúa en un horizonte lejano, la política municipal gira estos días alrededor de estos dos magnos proyectos y los vecinos de la zona, evidentemente, no son ajenos a esta revolución urbanística que dará origen a un nuevo centro neurálgico para la capital alavesa.

El peaje a pagar en forma de obras será caro, como ya está sucediendo actualmente con el tranvía. Pero todavía lo será más en este horizonte porque las excavadoras para acometer ambos proyectos prácticamente entrarán a trabajar de forma simultánea. Por el momento, se sabe que Vitoria dispondrá del anteproyecto de intermodal en diez meses y que su puesta en marcha como apeadero exclusivo de autobuses tendrá lugar antes de mayo de 2011, fecha del fin de la legislatura.

La propuesta arquitectónica del auditorio, por su parte, deberá estar perfilada en el plazo de un mes, aunque el arquitecto que realizará el diseño definitivo no será elegido hasta el segundo trimestre de 2009 y el inicio de las obras se sitúa en 2010. Se intuye, por lo tanto, que el inicio de los trabajos para acometer uno y otro proyecto prácticamente coincidirá en el tiempo.

Vecinos de Arriaga, Lakuabizkarra y Txagorrixu asisten, de momento, entre la inquietud y la resignación a la llegada de ese caótico escenario. Son obras necesarias para entender la Gasteiz del siglo XXI, no lo discuten, pero ya son conscientes de que las afecciones, sobre todo para el tráfico rodado de la zona, serán muy importantes. La experiencia del tranvía, cuya puesta en marcha está prevista para antes de que finalice este año tras algo más de dos de obras, les hace intuir con claridad esta situación.

Los vecinos de Lakua-Arriaga han unido sus voces en las últimas semanas para luchar por que la afección de las obras sobre el parque del barrio, el mayor pulmón verde de la capital alavesa, fuese mínima. Aunque en parte lo han conseguido -el proyecto finalmente adjudicado por el Ayuntamiento no tendrá, a priori, tanta afección como otros barajados-, no podrán esquivar los problemas aparejados a las obras cuando los operarios comiencen a trabajar.

“Estamos desquiciados con las obras, porque con el tranvía ya tenemos suficientes molestias. Con el inicio de las obras de la intermodal se va a agravar todo, así que igual nos trae más problemas que ventajas”, lamenta la presidenta de la asociación vecinal Ipar Arriaga, Inma Díez. La futura estación ocupará una superficie aproximada de 16.000 metros cuadrados en una de las principales salidas de la ciudad, Portal de Foronda, donde la afección sobre el tráfico puede ser “importantísima”. De hecho, Díez constata que actualmente, con las obras del metro ligero, los conductores deben soportar “colas tremendas” para transitar por la citada vía.

afección “grave” La percepción de Carlos Sevillano, presidente de la asociación de vecinos de Lakuabizkarra, resulta similar en lo que respecta a la afección que las obras tendrán sobre el tráfico. “La circulación de vehículos va a aumentar de forma exponencial y habrá atascos por todo el barrio”, vaticina, a pesar de que este zona no se verá afectada de lleno por las obras de ninguna de las dos infraestructuras. María José Carrascosa, de la asociación Txagorribidea (Txagorritxu), considera que los “graves” problemas de tráfico que ya padece la zona, sobre todo en Bulevar de Euskal Herria por las obras del tranvía, se agravarán hasta provocar “un desmadre” circulatorio.

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