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DNA El trazado del tranvía a su paso por la calle Independencia se está convirtiendo en uno de los puntos más polémicos del proyecto. Hace varios meses el Ayuntamiento anunciaba que la acera se reduciría para mantener el carril-bus, una decisión que ha molestado mucho a algunos vecinos y también a hosteleros, que aseguran que la vía, una de las más transitadas del centro, se va a convertir en una “ratonera”. Así lo creen los responsables del bar Bujanda, que han iniciado una campaña para impedir que el metro ligero reduzca las dimensiones de la calle, y de paso, para denunciar los retrasos que llevan las obras.

Y es que la modificación del plan inicial para que se permita el paso del urbano, junto con el parón de Navidades, ha originado algunas demoras a las que hasta ayer había que añadir los problemas con las baldosas que van a cubrir la acera, que tardaban en llegar. Así, en el lado de Dendaraba cuelgan desde hace varios días unos carteles de las fachadas en los que se pueden leer frases como: “Visite las ruinas de la calle Independencia”, o “Obras de El Escorial vitoriano. Comienzo: 15-08-2007. Final: 15-08-200?”.

El artífice de estos mensajes es el propietario del Bujanda, Miguel Ángel Ruiz, que se muestra preocupado por las pérdidas que están teniendo los bares y tiendas ubicados en esta calle. “La gente no quiere entrar aquí con estas tablas”, asegura señalando a los tablones de madera que dan acceso a los establecimientos. Sin embargo, lo que más inquieta a este hostelero es la transformación que sufrirá la vía por el paso del tranvía, ya que está previsto que la acera, ya de por sí estrecha, se reduzca en medio metro.

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