El Correo Vitoria cierra en agosto y es algo que parece asumir resignadamente su población. No sólo bajan la persiana bares y comercios, sino que «la desolación» -en palabras de José Luis Bezares, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Álava (FAVA)- alcanza a otros ámbitos. Crea, por ejemplo, un problema a los padres que trabajan en este mes y no disponen de la oferta de ocio infantil y juvenil para sus hijos que sí existe en julio.
