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Diario de noticias de Alava  informa con el siguiente contenido (y también el Correo recoge hoy la noticia con el siguiente titular: Vecinos y comerciantes de Iturritxu recogen firmas contra la instalación de una mezquita )

Son más de tres mil los vecinos procedentes del Magreb en Vitoria, y su fe les exige acudir a la mezquita estén donde estén. Por ello, la comunidad de inmigrantes musulmanes ha decidido abrir otro templo en el sur de la ciudad. En concreto, en el número cinco de la calle Pablo de Xérica, contigua a Iturritxu. La noticia no ha sentado bien a todos los vecinos. De hecho, existe una recogida de firmas en contra del templo religioso, proceso que ha captado decenas de rúbricas de residentes contrarias al proyecto.

“La semana pasada me encontré a varios marroquís sentados en la entrada del bloque y me sorprendí, porque aún nadie nos había informado de la construcción de una mezquita”, señala una vecina del portal colindante a la futura sede. Fue hace siete días cuando el administrador recibió una carta del Ayuntamiento informándole al respecto.

Pocos después, varios particulares se movilizaron en busca de la oposición vecinal. Desde el viernes, los bares tienen impresos para recoger firmas contrarias al templo. Y es que varios hosteleros se muestran “preocupados” ante la iniciativa: “yo sirvo cafés a todo el mundo, pero temo perder clientes ante el aumento de extranjeros en el bar”, confiesa Marina, responsable de uno de los locales.

No es la única que muestra reticencias. Según indica Xabier, un pensionista del barrio, el camarero del bar que frecuenta le expresó también su inquietud: “¿A dónde voy a ir a parar yo si abren esa mezquita en la lonja de al lado?”, exclamó el hostelero según afirma su cliente. Otros, aunque recogen firmas en sus locales, se muestran indiferentes ante el nuevo centro de reunión. Es el caso del bar Rotterdam, cuyo responsable aboga por “la libertad de culto”, a pesar de que el impreso de recogida de firmas de su barra no tiene un hueco libre. Igual de repleta está la cuartilla de La Torre, donde varios clientes han mostrado su rechazo a la mezquita. Sin embargo, ayer a la hora del café ninguno de los parroquianos presentes se posicionaba al respecto. “A mí me parece bien que recen, pero aquí…”, balbucea entre dientes un vecino.

Los jóvenes muestran una mayor aceptación. Tal y como afirma la camarera del Gaztedi, en su local ni siquiera reúnen rúbricas, a pesar de que es el más contiguo a la futura sede musulmana. “En este bar nadie muestra temor alguno”, afirma esta joven, que asegura que la juventud “normalmente tiene una mentalidad mucho más abierta”. Es el caso de Julen Rejado, un gasteiztarra de 23 años que vive junto a la mezquita de Barrenkale: “no he tenido absolutamente ningún problema con la Asociación Arabe Sunna”, afirma, al tiempo que segura vivir “de forma muy positiva la coexistencia de distintas culturas en el Casco Viejo”.

Cerca de esta vía, en la calle San Vicente de Paúl, la mezquita Altakua recibe a decenas de fieles cada día, sin que las asociaciones vecinales hayan expresado grandes quejas al respecto. Al margen de sucesos esporádicos, en la almendra medieval conviven cuatro templos musulmanes, dos locales evangélicos para los fieles de etnia gitana e iglesias católicas. De hecho, se trata de una de las características más medievales del Casco Viejo gasteiztarra.

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