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El Correo El informe anual del Defensor del Vecino vuelve a situar al Casco Viejo como el barrio donde se originan más reclamaciones

Los informes del Síndico constituyen la más fiel radiografía de la ciudad. La cruz de la recién elaborada memoria anual -recoge la actividad desarrollada desde marzo de 2006 al pasado febrero- mira en lo temático al Departamento de Urbanismo y en lo geográfico, al Casco Viejo. En el periodo analizado, el Defensor del Vecino, Javier Otaola, hace un repaso de los principales casos abordados en las casi 600 consultas recibidas. Entre ellos, destaca la polémica surgida en la adjudicación de los chalés de Ali y los bioclimáticos de Ibaiondo o en el servicio prestado en aquellos pisos tutelados de titularidad privada destinados a personas mayores.

Por partes. En lo temático, Urbanismo se ha aupado al primer puesto por delante de Medio Ambiente o Protección Ciudadana. Mientras que la primera motivó 54 de las 166 resoluciones emitidas, las otras dos grandes áreas motivaron, respectivamente, 26 y 25 iniciativas. Como recuerda Otaola en su memoria, la mayor actividad surgida en torno a la actuación urbanística es «congruente con el incremento de las quejas de los vecinos sobre la irregularidades y anomalías en la gestión del departamento, que además han dado lugar a varias comisiones de investigación».

Para muestra, un botón. La construcción de chalés en Ali e Ibaiondo dio pie a un agrio debate político que aún dista bastante de esclarecerse al encontrarse ahora en la vía judicial. En el primer caso, el equipo de gobierno liderado entonces por el popular Alfonso Alonso autorizó siete adosados en una parcela donde sólo se debía haber dado licencia para seis. Respecto a la promoción de Ibaiondo, como denunciaron el resto de formaciones políticas, el Ayuntamiento permitió a la empresa constructora aplicar un sobreprecio de 54.000 euros a cada uno de los 24 chalés edificados con criterios bioclimáticos. Para el Síndico, «se estaba pagando dos veces por el mismo concepto» ya que el Consistorio, indirectamente, ya las había subvencionado.

Respecto a los departamentos de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, sus principales caballos de batalla fueron, por un lado, el ruido ocasionado por los locales de ocio nocturno y, por el otro, la negativa de los agentes a identificarse cuando así se lo requiere un ciudadano que se ve involucrado en algún percance. Este acto, a juicio de Otaola, es «obligatorio».

Expedientes resueltos

En lo referido a lo barrios, el Casco Viejo vuelve a liderar con diecisiete la tabla de quejas, seguido de Arriaga (11) y Sansomendi (10). No obstante, el origen de las reclamaciones está muy repartido ya que el total de expedientes abiertos fue de 138, es decir, que estas tres zonas apenas suponen el 27% de los conflictos. La memoria también recoge el estado de los casos analizados por el Síndico, tanto los relativos al periodo escrutado como los que se quedaron pendientes de ejercicios anteriores. Conclusión: sólo uno de cada diez expedientes abiertos por el ‘ararteko’ local sigue si resolver.

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