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Periódico Diagonal.

Nuevos estudios europeos alertan sobre la relación entre la exposición a radiación electromagnética y el cáncer. La regulación europea sigue siendo débil y supeditada al ‘lobby’ del sector.

La reciente subida tarifaria de las principales compañías de telefonía móvil afectará, posiblemente, a nuestros bolsillos. Pero éstos no son los únicos que pueden verse dañados por la creciente penetración de la cobertura inalámbrica en nuestras vidas. Según un estudio recientemente publicado por la revista alemana Umwelt Medizin Gesellschaft realizado por la Agencia Federal de Radiaciones de Alemania, la radiación electromagnética emitida por las antenas de telefonía móvil puede causar problemas de salud como “un incremento de abortos, daños en el ADN, cambios en la actividad eléctrica del cerebro, depresiones, insomnio o cáncer”.

Antenas

Débil regulación

Wolfgang König, presidente de las oficinas federales para la protección contra radiaciones, hizo un llamamiento expreso a todos los médicos de la ciudad de Naila (Oberfranken, Alemania) para que valorasen los riesgos producidos por radiaciones de telefonía móvil. Para ello se realizó un seguimiento de casi mil pacientes durante el periodo de 1994 a 2004.

Los resultados del estudio muestran que la proporción de nuevos casos de cáncer en pacientes que habían vivido durante los últimos diez años a una distancia menor a 400 metros de estaciones base de telefonía móvil era significativamente más alta que la de otros pacientes que vivieron más alejados de la antena. Además los que vivieron a una distancia menor a 400 metros enfermaron a una edad promedio más joven.

“Hoy en día hay suficientes estudios que alertan del peligro de la radiación electromagnética emitida por las antenas de telefonía”, corrobora Pedro Belmonte, de Ecologistas en Acción. Destaca el estudio Reflex, financiado por la Unión Europea, en el que participaron 12 países (el Estado español es uno de ellos). La investigación se realizó durante cuatro años y su objetivo fue determinar la influencia de campos electromagnéticos, entre ellos los producidos por las emisiones de la telefonía móvil, sobre las células del cuerpo humano. Los investigadores llegaron a la conclusión de que “las ondas electromagnéticas producen alteraciones del ADN que transporta la información genética en el núcleo de las células y cambios en éstas”.

Con el fin de regular la instalación de antenas de telefonía móvil, el Consejo de la Unión Europea emitió una recomendación que advierte a los Estados miembros de la necesidad de adoptar medidas y políticas para prevenir “los efectos nocivos que, se sabe, pueden resultar de la exposición a campos electromagnéticos” (recomendación de 12 de julio de 1999). Según Pedro Belmonte, “no hay directiva, sólo hay recomendaciones. El intento de directiva fue frustrado por la presión del lobby de las empresas de telefonía móvil”. Además, esta recomendación está redactada “en función de los efectos térmicos y éstos no son los únicos”.

Tal y como explica Javier Espinosa, miembro de la Comisión de Antenas de Telefonía Móvil de la Federación Regional de la Asociación de Vecinos de Madrid (FRAVM), los efectos de las ondas electromagnéticas sobre el cuerpo humano que se están debatiendo son de dos tipos. Por un lado, se habla de los efectos térmicos de la radiofrecuencia que tienen que ver con el aumento de la temperatura cerebral en casi 1 ºC. Y, por otro, se están estudiando los efectos no térmicos relacionados con las posibles interferencias que puedan causar las ondas electromagnéticas en la comunicación entre las células. Los fallos en la transmisión celular causan “efectos a largo plazo” y, tal y como recoge un informe de pautas sobre instalación de antenas de telefonía móvil de la Asociación Consumidores y Vecinos, “están derivados de niveles de exposición mucho más bajos (…) y pueden darse en personas que pasan largos periodos de tiempo en un radio de hasta 300 o 500 metros de una antena”. En estos efectos se han centrado tanto el estudio realizado por la Agencia Federal de Radiaciones Alemana como el informe Reflex, anteriormente citados.

“La ley de telefonía móvil ha sido redactada al dictado de las grandes compañías de telefonía móvil”, afirma Pedro Belmonte. “Por tanto, desde Ecologistas en Acción pedimos una reducción de los niveles de emisión fijados en la ley para alcanzar una cantidad que no produzca daños cerebrales”. Por otro lado, señala que “hay estudios financiados por las empresas de telefonía móvil que intentan quitarle hierro al asunto”. La FRAVM, por su parte, exige que “se aplique el principio de precaución” y que “no se implanten más antenas hasta que no se demuestre que son inocuas”.

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