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Diario de Noticias.

La expansión urbanística de la capital alavesa deja de mirar a la periferia. El PSE atiende las demandas de nuevas viviendas con una propuesta, cuanto menos, ambiciosa. Y es que busca la alianza del crecimiento del parque inmobiliario vitoriano con una revitalización de barrios repletos de edificios donde la escasez de superficie útil, la ausencia de ascensores o la falta de plazas de garaje se muestra como denominador común y también donde el envejecimiento de su población avanza a pasos agigantados.

A través del Plan Renove, los socialistas proponen el trueque de esos pisos construidos hace más de medio siglo por una vivienda nueva en esa misma zona de la ciudad. En principio, el cambio de domicilio se produciría sin desembolso alguno para el residente -tan sólo el coste a precio de protección oficial si el cambio le supone ganar en metros cuadrados de superficie o disponer de más propiedades como un garaje-. Y, además, se concentraría en barrios necesitados de un impulso como Zaramaga, Coronación, Ariznabarra, San Cristóbal, Arana y Adurtza. La propuesta, según reflejan las estadísticas grosso modo de los socialistas, llegaría a más de 6.000 familias residentes ahora mismo en esas vecindades.

Los candidatos a diputado general de Álava y alcalde Vitoria del PSE, Txarli Prieto y Patxi Lazcoz respectivamente, apuntaron que su iniciativa supone un fuerte componente de “inversión social”. La planificación urbanística con la reconstrucción de esos barrios requerirá aumentar la densidad de población (edificios con más alturas para sufragar el coste de la obra) para realojar a esos vecinos sin gasto adicional. Pero, además, se presenta como solución para evitar la guetización de unos barrios cada vez más deprimidos al optar a esas viviendas antiguas las familias que tienen escaso poder adquisitivo, tras la huida de los jóvenes a zonas de reciente construcción como Lakua, Salburua o Zabalgana.

“En una encuesta reciente se apunta que el 43,3% de los alaveses sitúa a la vivienda como una de sus principales preocupaciones. No podemos seguir generando la idea de que con la vivienda se trafica y se hace mal uso desde la política”, argumentó ayer Prieto. Y el Plan Renove cambiaría pisos de 50 a 65 metros cuadrados de superficie útil, sin ascensor, en zonas con un transporte público poco eficaz, con problemas de accesibilidad y sostenibilidad, construidos con materiales de baja calidad por otras viviendas nuevas, con mejor distribución de la superficie útil y con criterios de habitabilidad actualizados. Una oportunidad para mejorar el patrimonio de sus residentes y, sobre todo, una fórmula que permitiría revitalizar la actividad comercial de la zona, con residentes integrados en ese espacio reconstruido.

De momento, el barrio de Errekaleor se presenta como la iniciativa piloto de la que tomar nota. El alto grado de conflictividad social del barrio y la negativa de algunos residentes a efectuar el trueque obliga a sentar unas bases más firmes en esta iniciativa para evitar caer en esos mismos obstáculos. Patxi Lazcoz abogó por disponer de un “amplio consenso político” para abordar este tipo de iniciativas. Así, antes de dar cualquier paso, sería necesario definir de antemano qué bloques son susceptibles de ser objeto de este plan. Además, se tendría que dar a conocer la planificación de ese renacido barrio y los plazos de ejecución (cuándo los vecinos deberían efectuar el traslado y a qué lugar concreto). “Si en Errekaleor es posible, también puede ser factible en estos barrios”, sostuvo Lazcoz.

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