-->

Diario de Noticias.

Las coincidencias no son de recibo en casos como éste. Así lo dieron a entender ayer los máximos responsables del Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Vitoria, cuya experiencia dicta que las casualidades reiteradas no son tales, sobre todo, en incendios como el que ayer causó estragos en una aparcamiento subterráneo de un bloque de viviendas sito entre las calles Perú y Simón de Anda. En ese sentido se manifestaron Miguel Ángel Echevarría, teniente de alcalde, y Pedro Anitua, máximo responsable operativo del retén gasteiztarra, quienes mostraron su convencimiento sobre la intencionalidad del suceso y recordaron que las llamas que ayer calcinaron por completo 12 vehículos y que provocaron desperfectos en otra veintena -bien por el fuego o por desprendimientos- ya tuvieron un precedente el 11 de noviembre de 2005, cuando en un desastre similar en el mismo garaje ardieron cinco turismos y resultaron perjudicados otros 50.

“Ha sido un incendio importante”, relataba Echevarría mientras confirmaba sus sospechas sobre la intencionalidad del suceso que, por fortuna, no causó ningún tipo de daño personal. Al respecto, el responsable municipal mostró su preocupación por las evidencias encontradas en ese sentido. “Es la misma línea de actuación” del fuego de 2005. De hecho, parece ser que éste y aquél se iniciaron en las mismas parcelas del parking subterráneo. Junto a tales convencimientos, Anitua indicó que “hace tiempo” que dejó “de creer en casualidades”. Lo que pasa es que ahora hay que probarlas. Y eso le toca a la Policía”, dijo.

Precisamente, efectivos de la Policía Científica protagonizaron alguna de las escenas más comentadas por los vecinos del inmueble, ya que, una vez sofocadas las llamas procedieron al estudio de las pruebas mientras los 25 bomberos allí desplegados apuntalaban el recinto.

Y es que el incendio, según indicaron a este diario efectivos del cuartelillo gasteiztarra, afectó a la estructura interna del garaje al generar destrozos en los forjados, viguetas y hormigón, que se precipitaron en parte sobre los vehículos aparcados en el recinto, ubicado en el número 17 de la calle Simón de Anda. Aparte, el fuego -que comenzó a las 3.14 horas para extinguirse tres horas después-, acompañado por temperaturas excesivamente elevadas y por mucho humo -varios bomberos tuvieron que ser atendidos de dolencias leves y otros tantos se vieron en la necesidad de usar cámaras térmicas en sus labores-, arrasó la bajante del agua del bloque, circunstancia que propició que las cañerías desaguaran directamente sobre el garaje.

Pese a ello, los Bomberos confirmaron que la estructura principal del edificio no parecía afectada, por lo que ayer mismo se dio permiso a los vecinos del bloque para ocupar sus respectivas viviendas. Previamente, una de las familias fue conminada a abandonar su piso ante los previsibles problemas que les podía causar el humo.

¿Quieres hacer un comentario a esta noticia?