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El Correo Español.

«Puede que el incendio fuese fortuito la primera vez, pero no la segunda». Maribel Rodríguez y su marido no pegaron ojo ayer. La única familia desalojada durante el incendio en el garaje de Simón de Anda, se mantuvo en pie desde las 4 de la ma-drugada, observando desde la calle cómo entraba un in-tenso humo en su casa sin po-der hacer nada para evitarlo. La noche anterior se acostaron pensando en las preocupaciones del lunes, sin prever que el inicio de la semana iba a ser más duro de lo esperado.

«Estábamos completamente dormidos y no habíamos oído ni las sirenas ni las explosiones que dicen ha debido haber. Fue mi hija la mayor la que entró en nuestra habitación y nos dijo que los bomberos estaban tocando el timbre. Nos dijeron que nos vistiésemos tranquilamente y que bajásemos a la calle», relató la mujer.

«En el primer incendio no nos desalojaron, pero nos marchamos de casa porque veíamos que entraba humo por la ventana. ¿Imagínate si te tragas el humo!», recordó.

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